La novela gráfica El Petiso Orejudo, editada por Futurock, propone una lectura distinta del caso de Cayetano Santos Godino, el hombre conocido como el primer asesino serial de la historia argentina. El texto y los dibujos están a cargo de Israel Adrián Caetano y Juan Giribaldi, quienes no adaptan el expediente, sino que «adoptan» al personaje para repensar su conducta criminal dentro de la sociedad de su época.
Según el libro, Godino era hijo de inmigrantes calabreses, sexto entre nueve hermanos, y creció en un ambiente de pobreza extrema. A los nueve años, su propio padre lo llevó a una comisaría, inicio de un recorrido por comisarías, cárceles y asilos que terminó en la prisión de Ushuaia en 1923.
El 4 de diciembre de 1912 fue detenido después de provocar la muerte por asfixia de Jesualdo Giordano, de 5 años, a quien le traspasó un clavo en el cráneo. Otros crímenes, agresiones contra niños, incendios y atentados surgieron a la luz y concentraron la atención de psiquiatras, criminólogos, jueces y policías.
También fue acusado por la muerte mediante estrangulamiento de Arturo Laurora, de 13 años, y por las quemaduras que causaron el fallecimiento de Reina Bonita Vainicoff, de 5 años. El periodismo de la época fue lapidario: «No es posible considerar un ser humano a este joven de dieciséis años», afirmó la revista Caras y Caretas.
Para Caetano, es fácil reducirlo a un psicópata, pero el personaje es más complejo. «Era un niño asesino, no un adulto psicópata», plantea. Los autores ponen el foco en los maltratos que recibió Godino de sus padres y de un hermano, y en su crianza «en las cloacas de las calles, entre proxenetas, ladrones, asesinos y vagos».
La falta de sentimientos observada por psiquiatras y criminólogos aparece vinculada a los abusos y a las burlas por el aspecto físico. Esa mirada se condensa en una definición que implica tanto al personaje como a su entorno: «a mayor asco menor humanidad». Caetano destaca la crueldad a la que fue sometido el Petiso y su torpeza infantil en las acciones.
En 1915, resuelto el debate sobre su imputabilidad, Godino había sido condenado a prisión por tiempo indeterminado. La novela gráfica también muestra una progresión visual: los dibujos empiezan en blanco y negro, asociados a lo real, y toman más color y fantasía conforme el personaje se vuelve una figura de miedo.
Caetano es director de Un oso rojo y Crónica de una fuga, entre otras películas, y de las series Tumberos y Disputas.
Giribaldi, director de arte en cine y televisión, trabajó con él en El otro hermano, Sandro de América y Apache: la vida de Carlos Tévez. El libro abre con el facsímil de un pacto con el diablo y usa imágenes de la misma época para reconstruir el contexto histórico.
Con información de: Clarín. Último Momento.

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