En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la obra de danza-teatro Noa, Nu y la ballena presenta sus últimas funciones este sábado 6 y domingo 7 en el Museo de Ciencias Naturales de la Ciudad de Buenos Aires. El espectáculo, creado y dirigido por Silvina Grinberg, cierra así un exitoso ciclo que comenzó hace dos años en salas independientes.
La propuesta narra las aventuras de dos jóvenes periodistas radiales que emprenden un viaje para ayudar a una ballena perdida. A través de danza, música e interacción con el público, la obra aborda la problemática de las especies en peligro de extinción y la contaminación marina que afecta a estos mamíferos acuáticos.
Grinberg, quien había dirigido espectáculos infantiles en el Teatro Cervantes hace años, decidió volver al género familiar motivada por su interés en acercar nuevos públicos a la danza. "Me gusta mucho acercarme nuevamente a estos espectadores y porque es hermoso sumar públicos para la danza", explicó la coreógrafa.
El proyecto surgió del interés personal de Grinberg por la biología. Durante la pandemia, realizó una residencia con un biólogo en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, donde profundizó en las relaciones entre humanos y naturaleza. Fue allí donde descubrió el fascinante mundo de los cantos de ballenas, melodías capaces de viajar miles de kilómetros para comunicarse entre clanes.
La obra cuenta con las actuaciones de Josefina Balmaseda, quien interpreta a Noa desde el inicio del proyecto, y Amílcar Ferrero, el nuevo integrante que asume el rol de Nu para estas funciones finales. Anteriormente, el personaje fue interpretado por Daniel Núñez y Victor David.
El espectáculo trasladó su sede al Auditorio del Museo de Ciencias Naturales gracias a la iniciativa del director Luis Cappozzo, quien decidió abrir este espacio tradicionalmente reservado para conferencias a proyectos artísticos diversos.
Durante la función, Noa y Nu atraviesan diferentes escenarios: salen de la radio, pasan por bosques y montañas, se enfrentan a monstruos y llegan al fondo del mar. La obra incluye elementos contemporáneos, como un rap sobre la rutina de hijos de padres separados, conectando con la realidad actual del público infantil.
El clímax llega cuando los protagonistas logran entrevistar a la ballena extraviada, quien les cuenta que perdió el canto de su hermana debido a los ruidos del fondo marino. "Noa y Nu luchamos contra barcos pesqueros, redes, arpones y botellas de plástico hasta que conseguimos salvarla", describe Balmaseda sobre el desenlace.
Para la actriz, trabajar con público familiar representó un descubrimiento personal: "Apareció en mí algo de clown que no tenía, gracias a la inspiración que recibí de Daniel Núñez. En el curso de las funciones encontré que soy la nena que fui, ¡pero amplificada!", reflexiona sobre su experiencia en el espectáculo.
La propuesta busca despertar curiosidad por el conocimiento científico a través del arte, sin convertirse en una clase magistral sobre cetáceos. La combinación de entretenimiento y conciencia ambiental ha resultado exitosa durante estos dos años de presentaciones en la escena porteña.

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