Una densa niebla cubre este martes gran parte de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, con pronóstico de repetirse el miércoles según el Servicio Meteorológico Nacional. El fenómeno meteorológico incrementa significativamente los riesgos viales en autopistas como la Panamericana, Acceso Oeste y rutas del conurbano bonaerense.
La Agencia Federal de Emergencia Nacional (AFE) estableció como regla fundamental circular a velocidad precautoria: aquella que permite mantener el control total del vehículo sin entorpecer la circulación. La reducción debe ser gradual, evitando frenadas bruscas que puedan sorprender a otros conductores.
En rutas con niebla frecuente, el pavimento tiene pintadas marcas horizontales en forma de "V" invertida —conocidas como chevrones— que funcionan como indicador visual. Si desde el vehículo se ven solamente las dos "V" siguientes, la velocidad no debería superar los 60 km/h. Si se distingue apenas una sola "V", el límite baja a 40 km/h.
Cuando la señal se percibe recién a muy corta distancia o no se la ve, la indicación es clara: reducir al mínimo posible y dejar la vía en cuanto sea seguro, deteniéndose completamente fuera de la calzada. Un error común es parar en la banquina, pero ante la falta de visibilidad aumenta el riesgo de colisión. Se recomienda parar en estaciones de servicio o espacios alejados de la ruta.
Para Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM), conducir bajo niebla exige un cambio drástico en la mentalidad del automovilista. "El error principal suele ser la falsa percepción de 'ver y ser visto'", advirtió el especialista.
"La niebla es una nube baja que condensa humedad sobre el asfalto, reduciendo drásticamente la adherencia de los neumáticos y propiciando choques por alcance", explicó Pons. Para evitarlo, es fundamental encender las luces antiniebla, respetar las indicaciones de los chevrones y aumentar significativamente la distancia de seguimiento.
El uso de luces bajas es obligatorio ante condiciones meteorológicas adversas. Si el vehículo tiene faros antiniebla, deben encenderse también. Sin embargo, existe un error muy extendido: creer que más luz equivale a más visibilidad.
"Bajo ninguna circunstancia se deben utilizar las luces altas, ya que la luz refracta directamente en las partículas de agua de la niebla, provocando un efecto espejo que termina por encandilar por completo al propio conductor", agregó Pons.
La combinación de visibilidad reducida y humedad en el pavimento exige mantener una distancia mayor que la habitual. La AFE recomienda evitar maniobras repentinas, prescindir de sobrepasos y pisar suavemente el freno de tanto en tanto para activar las luces traseras y advertir a quienes vienen atrás.
"Ante estas condiciones adversas, la regla de oro consiste en moderar la velocidad y adaptar el manejo a la hostilidad del entorno, entendiendo que la prevención y el espacio de frenado son fundamentales", concluyó el especialista vial.

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