Los New York Knicks están a un paso de hacer historia. Tras 51 años de sequía, el equipo neoyorquino puede coronarse campeón de la NBA este sábado cuando visite a los San Antonio Spurs en el Juego 5 de unas finales que han mantenido en vilo a los fanáticos del básquet en todo el mundo, incluidos los seguidores argentinos que siguen de cerca la actuación de Victor Wembanyama.
La serie, que los Knicks lideran 3-1, ha sido extraordinaria por su paridad. Los primeros cuatro partidos se definieron con diferencias de cuatro puntos o menos en el último minuto de juego, algo que no ocurría desde las finales de 1973 - precisamente el último año en que Nueva York fue campeón.
El momento más dramático llegó en el Juego 4, cuando los Spurs desperdiciaron una ventaja de 29 puntos en lo que se convirtió en el mayor desplome de la historia de las Finales NBA. San Antonio dominaba 81-52 en el tercer cuarto, pero fue superado 55-25 en el tramo final, perdiendo con una bandeja milagrosa de OG Anunoby a 1,2 segundos del final.
"Hay que estar presente", comentó el entrenador de los Knicks, Mike Brown. "No puedes pensar en el resultado. Se trata del proceso, la siguiente jugada, la siguiente jugada, la siguiente jugada".
Para los Spurs, la frustración es evidente. El equipo texano ha tenido ventajas de dos dígitos en los cuatro partidos pero solo pudo capitalizar una vez. Las estadísticas eran abrumadoras: los equipos con ventajas de 29 puntos o más tenían un 99,7% de probabilidades de victoria esta temporada.
"Todavía tenemos esa convicción de que tenemos una oportunidad de ganar", declaró el base De'Aaron Fox, quien ha recibido críticas por su decisión en los momentos finales del Juego 4. "Pero vamos partido a partido. No necesitamos ganar tres partidos, necesitamos ganar mañana".
La tarea para San Antonio parece titánica. Los Knicks han sido implacables cuando tuvieron la oportunidad de cerrar series esta temporada, con marca de 3-0 en partidos eliminatorios y un promedio de victoria de 39,3 puntos. Barrieron a Atlanta por 51 puntos, a Philadelphia por 30 y a Cleveland por 37 en sus respectivas series.
Para los fanáticos del básquet en Argentina, estas finales tienen un atractivo especial por la presencia de Wembanyama, la joven estrella francesa que juega para los Spurs y cuyo estilo de juego ha conquistado admiradores en todo el mundo. Su intento fallido sobre la chicharra en el Juego 2 quedó como uno de los momentos más dramáticos de la serie.
Si los Knicks logran el título este sábado, será el final de una de las sequías más largas en el deporte profesional estadounidense y un momento histórico para una franquicia que no conoce la gloria desde la década del '70.

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