Naza se presenta como un documental que pone el ojo en la deshumanización de la guerra y en la muerte de civiles, tanto en la Franja de Gaza como entre los israelíes masacrados el 7 de octubre de 2023.
El título es un acrónimo de un término hebreo que significa daño colateral. Las Fuerzas Armadas y de Inteligencia llaman Naza a una víctima no deseada, que podría morir en un bombardeo a distancia.
El filme fue rodado íntegramente en hebreo y dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, dos de los cuatro realizadores de No Other Land, que ganó el Oscar al mejor documental el año pasado.
Abraham y Szor son directores israelíes que enfrentan acusaciones de antisemitismo al criticar el engranaje del Estado israelí. Entrevistaron a 24 agentes de Inteligencia israelí o militares, que utilizaron o utilizan Inteligencia Artificial para detectar posibles blancos de sus ataques en Gaza.
Las entrevistas se hacen desde la azotea de un edificio en Tel Aviv. Desde allí, puede sorprender un misil que llega desde la Franja de Gaza a Tel Aviv, la segunda ciudad más poblada de Israel. También se observa la vida rutinaria de la gente en los edificios contiguos.
Sus rostros no se distinguen y sus voces han sido distorsionadas para evitar ser identificadas. Son testimonios anónimos, y el único que da la cara allí es Yuval Abraham. Lo central es lo que dicen los entrevistados.
Los testimonios detallan cómo los servicios de inteligencia seleccionan los objetivos a bombardear, delegando la tarea en un programa de inteligencia artificial llamado Lavender. A partir de infiltraciones en teléfonos móviles, y aunque supongan que las predicciones pueden tener un margen de error que puede llegar al 15 %, cuando el objetivo ha sido establecido y localizado, esperan que se encuentre en su hogar.
Vigilan por audio, y un agente da el ejemplo en el filme: cuando escuchan «papá está en casa», dan la orden del bombardeo. «Es preferible que sea una IA quien decida quién vive y quién muere, en lugar de dejarlo en manos humanas», dice otro testimonio.
«Mi función es técnica. No tengo permitido expresar ninguna postura moral», dice otro, como si fuera simplemente un eslabón de una cadena. «Simplemente estamos completando la misión», se escucha otra voz. La idea, parece escudarse el entrevistado, es la de insensibilizarse.
Además del diario británico The Guardian, Naza es producida por Jonathan Glazer, director de Zona de interés (Oscar a la mejor película internacional en 2024), con la que comparte el espíritu de no mostrar el horror en imágenes y dejarlo fuera de cámara, excepto en la escena final.
De un lado lo tildarán de tendencioso y antisemita; del otro, de justo y revelador.
Hasta el miércoles 4 de noviembre, porque siguen agregando funciones, en el cine Cacodelphia hay tiempo para ver Naza, ganadora del Premio Especial del Jurado en el reciente Festival de Venecia, que presidió la actriz y realizadora Maggie Gyllenhaal, y decidir por sí mismo.

Comentarios