Una tragedia migratoria sacudió el este de África: al menos 139 migrantes, incluidos niños, murieron después de que una embarcación con 305 personas a bordo volcara frente a la costa de Yibuti.
La información fue difundida por la Organización Internacional para las Migraciones, que además indicó que al menos 84 personas seguían desaparecidas en uno de los naufragios más mortíferos de la ruta entre el Cuerno de África y la península arábiga.
Según el organismo, la embarcación viajaba de Yibuti a Yemen cuando volcó la noche del jueves o la mañana del viernes. Más de 80 personas sobrevivieron al accidente, todas ellas ciudadanos etíopes, según el comunicado.
Objetos personales como zapatos fueron vistos en una playa en un video compartido por la OIM. Las labores de rescate continuaban mientras crecían los temores por los desaparecidos.
La OIM explicó que decenas de miles de migrantes del Cuerno de África viajan cada año a través de Yibuti y cruzan el estrecho de Bab el-Mandeb hacia los países del Golfo Pérsico en busca de seguridad y oportunidades económicas.
Ese movimiento ha continuado pese a los combates que se han intensificado recientemente en Yemen, al otro lado del estrecho. La ruta, descrita como popular pero peligrosa, vuelve a mostrar el costo humano de una travesía marcada por la ausencia de otra forma segura.
El balance del naufragio —139 muertos, 84 desaparecidos y más de 80 sobrevivientes— vuelve a poner en el centro la demanda de la OIM por vías seguras y legales. La magnitud del caso, en una ruta que cruza un área con combates recientes en Yemen, muestra la fragilidad de una travesía que sigue siendo elegida por quienes no ven alternativas.
“Esta es una pérdida de vidas devastadora”, declaró Alexandre Coissac, jefe de misión de la OIM en Yibuti. “Esta tragedia es un duro recordatorio de los peligros que enfrentan los migrantes a lo largo de este corredor migratorio mientras buscan oportunidades económicas”.
“Nadie se sube a una embarcación así a menos que crea que no hay otra forma segura”, indicó Amy Pope, directora general de la OIM. “No podemos seguir tratando estas muertes como algo normal. Las vías seguras y legales salvan vidas. Estoy pidiendo a los gobiernos y a los donantes que actúen antes de que se hunda la próxima embarcación”.
El Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la OIM registró que más de 900 migrantes murieron o desaparecieron a lo largo de la ruta el año pasado. El nuevo naufragio eleva la presión sobre un corredor donde la emergencia se repite con cifras que duelen.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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