La decisión de YPF de aumentar apenas 1% el precio de los combustibles en mayo y extender por otros 45 días el sistema de amortiguación iniciado en abril generó alivio en las estaciones de servicio del AMBA, donde el litro de nafta ya supera los $2.000. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de una pausa temporal en un contexto de creciente presión internacional.
El mecanismo, que busca reducir el impacto local del alza del petróleo Brent por la guerra en Medio Oriente, mantiene los precios domésticos alineados con un barril a USD 92-93, muy por debajo de los USD 105 actuales en el mercado internacional.
Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, explicó que "el precio de la nafta no está equilibrado; está administrado. YPF no está diciendo que desapareció la presión de costos, sino que eligió no trasladarla de inmediato".
El experto destacó el impacto particular en el Gran Buenos Aires, donde el gasoil mueve la logística portuaria, el transporte de pasajeros y la distribución hacia el interior, mientras que la nafta impacta directamente en el consumo urbano. "Un aumento fuerte se filtra rápido a alimentos, fletes y servicios en toda el área metropolitana", advirtió.
Detrás de esta moderación opera el sistema de "cuenta compensadora", por el cual las refinadoras reciben crudo más barato pero acumulan deuda con las productoras. Horacio Marín, CEO de YPF, explicó a inversores que es un acuerdo voluntario "a la espera de que en 45 días se termine el conflicto".
Sin embargo, Daniel Montamat, ex presidente de YPF, advirtió que "el Estado no puede retrasar mucho más los impuestos, ya tiene un rezago de varios trimestres". La situación se complica porque desde el inicio de la guerra se perdieron 2.000 millones de barriles de producción mundial, y actualmente se pierden otros 14 millones diarios.
Para los automovilistas porteños y bonaerenses, esto significa que el actual "equilibrio" en los surtidores es transitorio. Las presiones del crudo internacional, la paridad de importación de refinados y los impuestos diferidos mantienen latente un ajuste que, según los especialistas, será inevitable si el conflicto se prolonga.
La estrategia de YPF busca evitar un impacto inflacionario inmediato en una economía sensible, pero los expertos coinciden en que "la energía tiene una lógica económica difícil de esquivar" y que alguien deberá absorber eventualmente la diferencia de costos.

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