A los 85 años murió Sonia Bazanta Vides, conocida mundialmente como Totó la Momposina, tras sufrir un infarto al miocardio producto de una enfermedad degenerativa. La cantautora colombiana, que había estado viviendo sus últimos días en México, deja un legado musical que trascendió fronteras y llegó hasta los escenarios de Buenos Aires.
La artista, nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, se convirtió en una embajadora de la música caribeña colombiana que durante décadas encantó al público argentino. Sus presentaciones en el Teatro San Martín y el Festival de Tango quedaron grabadas en la memoria de los melómanos porteños que la vieron fusionar cumbia, bullerengue y porro con una pasión única.
La trayectoria de Totó se definió por un objetivo claro: mantener vivas las raíces musicales de la costa caribeña colombiana. Desde su infancia en un hogar donde la música era cotidiana, absorbió saberes transmitidos por cinco generaciones de su familia, incluidos sus padres y abuelos tamboreros y cantadores.
Durante los años cincuenta, la violencia bipartidista obligó a su familia a mudarse a Bogotá, donde junto a su madre Libia Bazanta de Vides abrieron camino en la televisión nacional con el programa 'Acuarelas Costeñas'. Esa aparición pionera llevó los ritmos caribeños a los hogares colombianos, marcando el inicio de su carrera como difusora cultural.
A los diez años comenzó a forjar su identidad artística ante el público. Años después se instaló en París, donde estudió Historia de la música y profundizó en la investigación de los ritmos de su región. Ese trabajo académico consolidó su prestigio internacional y la llevó a actuar en festivales de world music que también visitaron Buenos Aires.
Durante más de cinco décadas, Totó se dedicó a rescatar la música ancestral de los pueblos ribereños, fusionando cumbia, bullerengue y porro mientras reivindicaba la herencia indígena y africana. Obras emblemáticas como 'La Candela Viva' y 'El Pescador' la posicionaron como símbolo de la identidad sonora del Caribe colombiano.
Uno de los momentos más destacados de su carrera fue su participación en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en 1982, en Estocolmo. 'Fue como estar levitando', expresó sobre ese momento que simbolizó el reconocimiento definitivo a la cultura caribeña.
En abril de 2024, la salud de la artista generó preocupación cuando su hijo reveló que padecía afasia, un trastorno que afecta la capacidad de comunicarse. Residía en México y su familia había solicitado apoyo institucional para afrontar la situación.
El fallecimiento de Totó representa una pérdida profunda para el folclor latinoamericano. En Buenos Aires, donde la música caribeña tiene una fuerte presencia en barrios como San Telmo y La Boca, su legado perdurará en las nuevas generaciones de músicos que encontraron en sus ritmos una fuente de inspiración.

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