El mundo del espectáculo latinoamericano perdió a una de sus figuras más queridas. Alfonso Mendoza, conocido artísticamente como 'Pompinchú', falleció este 1 de mayo a los 55 años en el Hospital Santa Rosa de Pueblo Libre, Lima, tras permanecer varios días internado en la Unidad de Cuidados Intensivos.
El cómico ambulante peruano, que se ganó el cariño del público argentino durante los años 90 y 2000 con sus apariciones en programas de humor, murió debido a complicaciones derivadas de fibrosis pulmonar y problemas renales. La noticia fue confirmada por su hermano Raymundo Mendoza a medios peruanos.
Según los reportes médicos, el estado de 'Pompinchú' se había deteriorado rápidamente en las últimas semanas. El humorista dependía de oxígeno las 24 horas y permanecía sedado e intubado, aunque los médicos aseguraban que aún podía escuchar a sus familiares.
La situación se complicó tras una infección bacteriana que contrajo después de una intervención de cadera realizada en marzo. Esta bacteria afectó su sistema respiratorio, desencadenando la fibrosis pulmonar que finalmente le costó la vida.
Durante los días previos a su fallecimiento, la familia había solicitado cadenas de oración y apoyo económico para hacer frente a los elevados gastos médicos. "Solo le digo al público maravilloso que lo sigue a mi hermano, una oración por él, nada más", había expresado su hermano Raymundo en declaraciones televisivas.
La familia explicó que, aunque contaban con la cobertura del SIS (Seguro Integral de Salud) peruano, muchos insumos y medicamentos no estaban incluidos, complicando el panorama económico. Su hija mayor había grabado un video solicitando ayuda, mencionando que su padre necesitaba un trasplante de pulmón.
Alfonso Mendoza se convirtió en una figura emblemática del humor popular gracias a su participación en "El show de los cómicos ambulantes", programa que marcó a toda una generación en Perú y que tuvo gran repercusión en Argentina a través de la televisión por cable.
Su estilo directo y su capacidad para conectar con el público de distintas nacionalidades lo convirtieron en un referente del entretenimiento latinoamericano. En Argentina, muchos lo recordaban por sus apariciones en programas de humor y su particular forma de hacer reír que trascendía fronteras.
La noticia de su muerte generó una ola de mensajes de condolencias en redes sociales, donde colegas del ambiente artístico argentino y peruano destacaron su aporte al humor popular. El artista no solo fue un comediante, sino también un símbolo de perseverancia en un medio competitivo.
La familia Mendoza agradeció el respaldo recibido y pidió que el legado de Alfonso se recuerde con alegría, como él mismo solía transmitir en sus presentaciones que llegaron a públicos de toda Latinoamérica.

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