El mundo del automovilismo está de luto tras la muerte de Kyle Busch, una de las figuras más exitosas y controvertidas de la NASCAR, quien falleció el jueves en Charlotte, Carolina del Norte, a los 41 años.
Según informaron en un comunicado conjunto su familia, su escudería y la NASCAR, Busch murió tras ser hospitalizado por una "enfermedad grave", aunque no se especificó la causa exacta del deceso.
De acuerdo con reportes de The Associated Press, el piloto estaba entrenando en un simulador de carreras cuando dejó de reaccionar, apenas tres días antes de la carrera Coca-Cola 600 que debía disputarse este domingo en el Charlotte Motor Speedway.
En las últimas semanas, Busch había mostrado signos de malestar. El 10 de mayo, durante una carrera en Watkins Glen, Nueva York, pidió por radio que un médico le pusiera "una inyección" al llegar a la meta, debido a un resfriado sinusal agravado por las fuerzas G del circuito.
Cuando la semana pasada The Athletic le preguntó si se sentía mejor, Busch respondió: "Puedes oírlo, todavía no estoy bien", refiriéndose a una tos persistente que lo aquejaba.
La muerte del piloto conmocionó al ambiente de las carreras. En 22 temporadas de competencia a tiempo completo, Busch acumuló un récord impresionante de 234 victorias en las tres series nacionales de NASCAR: Cup Series, Serie O'Reilly Auto Parts y Serie Craftsman Truck.
Denny Hamlin, antiguo compañero de equipo, expresó su dolor en Instagram: "Hemos perdido a nuestro Kobe Bryant", comparando la pérdida con la del legendario basquetbolista.
Conocido por su apodo "Rowdy" -inspirado en un personaje de la película "Días de trueno" de 1990-, Busch era tanto admirado como criticado por su personalidad agresiva y su estilo confrontativo. Sus detractores lo consideraban tan insoportable como imbatible, especialmente en sus primeros años cuando parecía encarnar la figura del villano.
Entre sus episodios más polémicos se recuerda cuando en 2011 chocó intencionalmente contra Ron Hornaday Jr. durante una carrera de la Truck Series en Texas bajo bandera de precaución, lo que le valió una multa, suspensión y la pérdida temporal del patrocinio de M&M's.
Sin embargo, en los últimos años Busch había mostrado una faceta más madura. Junto a su esposa Samantha Sarcinella, con quien se casó en 2010, crearon en 2015 la organización sin fines de lucro Bundle of Joy Fund, que ha otorgado casi 2,4 millones de dólares en subvenciones para tratamientos de fertilización in vitro, permitiendo el nacimiento de 111 bebés.
La pareja había hablado abiertamente sobre sus propios problemas de infertilidad antes de convertirse en padres de dos hijos, mostrando una evolución personal que muchos observadores destacaron como un ejemplo de crecimiento y madurez.
Ryan McGee, redactor jefe de ESPN, escribió tras su muerte: "Kyle Busch demostró que una persona puede evolucionar hasta convertirse en un hombre que equilibra esa bomba atómica en sus entrañas con un matrimonio, una paternidad y un activismo francamente dulces".
Con información de: Infobae

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