El fútbol argentino perdió a uno de sus grandes referentes históricos. José Francisco Sanfilippo, conocido como "El Nene", falleció este jueves a los 91 años, dejando un legado imborrable como uno de los máximos goleadores de la historia del deporte nacional.
Sanfilippo ocupa el séptimo lugar en la tabla histórica de artilleros del fútbol argentino con 226 goles en 330 partidos oficiales, una marca que lo posiciona entre las leyendas absolutas del deporte. Su nombre quedará para siempre ligado a San Lorenzo, club donde se convirtió en ídolo y del cual fue goleador durante ocho años consecutivos.
Nacido el 4 de mayo de 1935 en el barrio de Parque Chacabuco, muy cerca del Gasómetro, Sanfilippo vivía en la calle Saraza, entre Lautaro y Bonorino, a solo 18 cuadras del estadio azulgrana. Su apodo surgió de los consejos de su padre: "Mi padre siempre me decía: 'pateá, nene'", recordaba el histórico delantero.
Su carrera en San Lorenzo comenzó a los 14 años, cuando Arturo Arrieta, una vieja gloria del club, le tomó la prueba y le dio inmediatamente el número 10 para jugar en octava división. El 15 de noviembre de 1953 debutó en Primera División con apenas 18 años, en la visita a Newell's en Rosario.
La consagración definitiva llegó en 1959 cuando San Lorenzo conquistó el campeonato con una delantera demoledora conocida como "Los Pistoleros", integrada por Facundo, Ruiz, Oscar Higinio García, Sanfilippo y Boggio. Bajo la dirección técnica de José Barreiro, el equipo marcó 74 de los 75 goles del torneo.
Sanfilippo fue goleador del campeonato argentino durante cuatro años consecutivos: 1958 (28 tantos), 1959 (21), 1960 (34) y 1961 (26). Su récord de 34 goles en 1960 sigue siendo una marca extraordinaria para la época.
Más allá de su brillantez futbolística, "El Nene" se caracterizó por ser una personalidad polémica y multifacética. Sus apariciones televisivas en programas deportivos lo convirtieron en un precursor de los mediáticos actuales, siempre con declaraciones provocativas que generaban debate.
En el plano político, Sanfilippo era un peronista declarado y tuvo el honor de ser invitado al avión que trajo de regreso al General Perón al país en noviembre de 1972, después de 18 años de exilio. También incursionó como funcionario en la Ciudad de Buenos Aires y en San Luis, aunque sin mayor trascendencia.
Su paso por la Selección Argentina incluyó una medalla de oro en los Juegos Panamericanos de México de 1955 con la juvenil, donde también fue goleador. Debutó en la mayor a fines de 1956.
Para los hinchas de San Lorenzo del AMBA, Sanfilippo representa una época dorada del club, cuando el Ciclón volvió a ser protagonista después de la legendaria delantera de Farro-Martino-Pontoni. Su legado trasciende las estadísticas: fue el símbolo de una generación que devolvió la gloria al Gasómetro.

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