La muerte de José Mastellone este martes en General Rodríguez marca el fin de una era para la industria láctea argentina. El último hijo con vida del fundador de La Serenísima falleció apenas un mes después de que se concretara la venta total del paquete accionario a Arcor y Danone, cerrando definitivamente la gestión familiar de la empresa tras casi un siglo.
Conocido cariñosamente como "el último lechero", José Mastellone trabajó hasta sus últimos días en el Complejo Industrial Pascual Mastellone de General Rodríguez, manteniendo viva la conexión entre la historia centenaria de la marca y su presente empresarial globalizado. Fue el único de los hermanos fundadores que continuó asistiendo diariamente a la fábrica, preservando el legado familiar iniciado por sus padres.
La historia de La Serenísima comenzó en 1925 cuando Antonino Mastellone, nacido en Piano di Sorrento, Italia, trasladó su saber artesanal en quesos a la Argentina. Tras establecerse inicialmente en Junín, se radicó en General Rodríguez con el apoyo de un compatriota napolitano, donde levantó la primera base de su futuro emprendimiento junto a su esposa Teresa Aiello.
El nombre "La Serenísima" tiene un origen particular: remite a la escuadra italiana que sobrevoló Viena durante la Primera Guerra Mundial arrojando panfletos pacifistas, episodio que inspiró a Antonino para bautizar su empresa en 1929. En sus inicios, la producción se centró en ricota, mozzarella y quesos destinados principalmente a inmigrantes europeos de Buenos Aires.
Tras la muerte de Antonino en 1952, su hijo Pascual Mastellone, con apenas 21 años, asumió la dirección e impulsó una agresiva expansión. En 1961 comenzó el procesamiento de leche pasteurizada, en 1963 se lanzó la línea de yogures y en 1967 se introdujo el dulce de leche. La modernización logística llegó en 1968 con el reemplazo de la clásica botella por el sachet.
La relación con Danone se inició en 1995 mediante una alianza estratégica, pero las dificultades financieras marcaron la historia reciente de la compañía. En 2009, la elevada deuda de Mastellone Hermanos —que llegó a superar los USD 230 millones— obligó a barajar alternativas financieras. El expresidente Néstor Kirchner llegó a prometer un salvataje para la firma ante posibles dificultades.
En 2015, Arcor ingresó al capital accionario con el 49% de las acciones y opción de compra total hasta 2025. La reciente adquisición definitiva por parte de Arcor y Danone representa no solo un cambio de control, sino el final de la gestión familiar que caracterizó a La Serenísima durante décadas.
Para el sector lácteo del Gran Buenos Aires, donde La Serenísima tiene fuerte presencia en la distribución y logística, la transición hacia la gestión corporativa plantea interrogantes sobre el mantenimiento del empleo y las inversiones en la región. La planta de General Rodríguez, corazón productivo de la empresa, continuará operando bajo la nueva administración.

Comentarios