Los equipos de rescate yemeníes recuperaron este sábado el cuerpo de Qaqaa Antar al Absi, conocido como el 'Spider-Man de Yemen', quien murió tras caer en un cráter volcánico mientras realizaba una de sus arriesgadas escaladas sin equipo de seguridad a cambio de propinas de turistas.
El influencer de 30 años, que se había convertido en una sensación en redes sociales, cayó el viernes en el cráter Damt de la provincia yemení de Al Dale. Los equipos de rescate tardaron casi 24 horas en recuperar su cuerpo debido a las condiciones extremas del terreno escarpado y el intenso calor del lugar.
Al Absi había ganado popularidad publicando videos en redes sociales donde escalaba paredes rocosas verticales y descendía cráteres sin cuerdas ni equipo de seguridad. Los visitantes y turistas solían pagarle pequeñas cantidades de dinero para realizar estas peligrosas demostraciones, que se habían convertido en su principal fuente de ingresos.
Tras conocerse la noticia, las redes sociales yemeníes se inundaron con mensajes de apoyo a sus familiares, pero también con lamentos por las dificultades económicas que lo obligaron a realizar actividades de alto riesgo para sobrevivir.
El cráter Damt, ubicado a unos 220 kilómetros al sur de la capital Saná, es uno de los sitios geológicos más conocidos del país. Formado por antigua actividad volcánica, tiene unos 100 metros de profundidad y contiene aguas minerales termales ricas en azufre, calentadas por actividad geotérmica.
Aunque el volcán se considera extinto, el lugar sigue siendo extremadamente peligroso debido a sus escarpadas paredes rocosas y las altas temperaturas generadas por procesos térmicos subterráneos. Las autoridades y geólogos han advertido repetidamente sobre los riesgos de acercarse a sus bordes, ya que se han reportado varios accidentes a lo largo de los años.
La tragedia de Al Absi pone en evidencia la desesperada situación económica que atraviesa Yemen, donde la guerra civil que comenzó en 2014 ha sumido al país en una de las peores crisis humanitarias del mundo. Muchos jóvenes se ven obligados a buscar formas extremas de generar ingresos ante la falta de oportunidades laborales.
El caso también refleja los riesgos del turismo de aventura extrema en redes sociales, donde influencers buscan contenido cada vez más arriesgado para captar la atención de sus seguidores y generar ingresos a través de propinas y donaciones.

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