La muerte del Indio Solari conmociona al país y deja un vacío imposible de llenar en la cultura argentina. El referente ineludible del rock nacional trasladó a las artes visuales el mismo imaginario poético, crítico y disruptivo que marcó a generaciones a través de sus canciones con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Con 'Brutto', su última gran obra artística, Solari expandió ese universo creativo hacia el arte digital y ofreció una nueva puerta de entrada a una producción que nunca dejó de interpelar a su tiempo. La muestra, que se presentó en Arthaus y luego recorrió distintas ciudades del país, permitió descubrir una dimensión menos conocida del músico: la del artista visual.
A través de catorce obras, el público pudo adentrarse en una producción que condensaba su mirada sobre el mundo, su sensibilidad estética y una imaginación siempre desafiante. La exposición se convirtió en una nueva forma de encuentro para un artista que, alejado de los escenarios por motivos de salud, encontró en estas imágenes otro modo de estar presente.
Bárbara Maier, curadora, amiga y colaboradora cercana, construyó junto a él una exposición que evitaba toda nostalgia. Como escribió en el texto curatorial, las obras proponían un presente inquietante y desajustado, poblado por figuras que expresan tensión, ruido, fragilidad y resistencia.
La respuesta del público fue extraordinaria. Durante los meses que 'Brutto' permaneció en distintos espacios culturales, miles de personas recorrieron la muestra y dejaron mensajes escritos que daban cuenta de la intensidad del vínculo construido por Solari a lo largo de décadas. La exposición, de acceso libre y gratuito, reprodujo algo que siempre estuvo presente en su trayectoria: la voluntad de compartir su obra sin barreras.
En declaraciones registradas durante la muestra, el propio Solari reflexionaba sobre su condición de artista: 'Me parece más lindo amateur, porque viene de amar lo que uno hace; en cambio, profesional es profesar y es una promesa que vas a romper seguro'. A pesar de haberse formado en la Facultad de Bellas Artes de La Plata, se definía como un artista popular que debía saber 'qué hay en la calle más que lo académico'.
Marcelo Figueras, amigo y biógrafo del músico, expresó que 'Brutto es una ventana al cerebro del Indio, una de las cabezas más insondables que he tenido el placer de conocer'. La muestra apareció como uno de los últimos grandes gestos artísticos de Solari: una forma de seguir compartiendo su mirada y de demostrar que su creatividad excedía cualquier disciplina.
La noticia de su muerte produce una conmoción profunda porque desaparece una de las figuras culturales más influyentes de la Argentina contemporánea. Pero su obra permanece: en sus canciones, en sus palabras, en sus imágenes y en la comunidad que construyó alrededor de ellas. El universo creativo del Indio era mucho más amplio que cualquier escenario y seguirá dialogando con nuevas generaciones durante mucho tiempo.

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