El rock argentino perdió este viernes a una de sus figuras más emblemáticas. Carlos Alberto Solari, conocido como el Indio, murió a los 77 años en Buenos Aires, dejando un vacío imposible de llenar en la música nacional.
Nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná, el Indio se convirtió en el líder y voz de Los Redonditos de Ricota, la banda que fundó a mediados de los '70 en La Plata junto a Eduardo 'Skay' Beilinson. Su familia se había trasladado a la capital bonaerense cuando era niño, tras un paso por Santa Fe.
La formación del músico estuvo marcada por la influencia de los poetas beatnik como Kerouac, Ferlinghetti y Corso, además de una intensa pasión por el dibujo y las artes gráficas. Estudió en la Escuela N° 33 de La Plata y en el Industrial N° 1 Albert Thomas, aunque su paso por el Instituto de Bellas Artes fue breve.
"En esa época lo más importante era la rebeldía", recordaba el propio Solari sobre aquellos años formativos. Sus primeras influencias musicales incluyeron a The Beatles y Jimi Hendrix, sonidos que seguía desde adolescente en el Winco familiar.
Junto a Skay Beilinson y la manager Carmen 'La Negra Poli' Castro, el Indio gestó la mística ricotera que se transformaría en un fenómeno masivo. Lo que comenzó en un salón cultural platense evolucionó hacia las legendarias "misas ricoteras", con su mandato de "solos y de noche" que se convirtió en tradición.
La trayectoria discográfica del Indio incluye 14 álbumes: nueve con Los Redondos y cinco con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Entre sus trabajos más celebrados se encuentran "Oktubre" (1986), "Gulp!" (1985), y el doble "Lobo suelto, cordero atado", presentado en el estadio de Huracán.
La formación clásica de Los Redondos se consolidó hacia 1987 con el Indio en voz, Skay en guitarra, Semilla Bucciarelli en bajo, Walter Sidotti en batería y Sergio Dawi en saxo. Esta alineación marcó la época dorada de la banda.
El poder de convocatoria del Indio era extraordinario. Sus shows pasaron de esquinas bohemias como La Esquina del Sol a recintos como Cemento y Palladium, hasta llegar a estadios donde 40 mil espectadores agitaban banderas con sus frases. El 9 de mayo de 1988 editaron "Un bajón para el ojo idiota" y al año siguiente "¡Bang! ¡Bang!... estás liquidado".
Sin embargo, la masividad también trajo episodios de violencia. El 14 de mayo de 1994 en el estadio de Huracán, un joven fue apuñalado durante un show que convocó a miles de seguidores. Sobre estos incidentes, el Indio reflexionó en una conferencia de prensa en Olavarría: "Yo no creo en la malevolencia de esos corazones de 11, 12, 13, 14 años. No creo que esos chicos sean malos o vándalos".
El legado del Indio Solari trasciende la música. Su figura alternaba entre lo místico y lo misterioso, cautivando a generaciones de jóvenes con un arte que combinaba poesía, rebeldía y una particular visión del mundo. Su muerte marca el fin de una era en el rock argentino.
Con información de: Clarín

Comentarios