El Comité Nacional para la Prevención de la Tortura presentó el Registro Nacional de Muertes Bajo Custodia y reveló un piso mínimo de 1.716 fallecimientos entre 2022 y 2024.
El relevamiento unificó por primera vez información de las 24 jurisdicciones y arrojó una media de una muerte cada 16 horas en cárceles, comisarías o procedimientos en la vía pública.
Según el informe, el 94% de las víctimas eran hombres, el 4% mujeres y el 0,5% personas trans. Además, más de la mitad tenía menos de 40 años, una franja donde la probabilidad de morir bajo encierro duplica a la de los ciudadanos en libertad.
El ámbito penitenciario concentró 1.115 decesos y mantuvo una tasa de tres fallecimientos anuales por cada mil personas privadas de libertad. Las enfermedades explicaron casi siete de cada diez muertes.
La tuberculosis y el VIH mostraron incidencia superior a la población general. La probabilidad de morir por tuberculosis fue diez veces mayor dentro de los penales.
El documento vinculó esas muertes con deficiencias en el acceso a la atención médica, demoras en los tratamientos y condiciones materiales deficientes, como el hacinamiento y la falta de ventilación.
Las causas externas representaron una cuarta parte de los decesos en prisiones. En la provincia de Buenos Aires, más del 80% se vinculó a problemas de salud.
En provincias como Neuquén y San Luis, las causas externas superaron el 60% de los casos, lo que muestra una distribución desigual según la jurisdicción.
En comisarías y dependencias policiales se registraron al menos 212 muertes. En 2024, la tasa llegó a 6,4 decesos por cada mil personas detenidas, el doble que en el sistema penitenciario.
Allí predominaron las causas externas, con el suicidio como causa más frecuente. El promedio de edad fue de 39 años y casi el 60% tenía menos de 40.
La provincia de Buenos Aires concentró un cuarto del total nacional en este sector. El informe detectó sobrerrepresentación de letalidad en Buenos Aires, Jujuy, Corrientes, San Juan, La Pampa y Catamarca.
También se contabilizaron al menos 389 muertes asociadas al accionar de fuerzas de seguridad, principalmente en persecuciones, controles poblacionales o detenciones. El registro advirtió un alto nivel de subregistro.
El alto nivel de subregistro se explicó por las dificultades para acceder a datos oficiales, lo que hace que las cifras sean un piso mínimo.
La información permite comparar la mortalidad en cárceles, comisarías y procedimientos en la vía pública, tres escenarios que antes no se medían de forma unificada.
Para el conurbano bonaerense, el dato es particularmente relevante porque la provincia de Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones con mayor cantidad de muertes en comisarías y con letalidad sobrerrepresentada.
El Comité Nacional para la Prevención de la Tortura cruzó reportes oficiales con contribuciones del Poder Judicial, mecanismos locales de prevención y organismos de control.
El relevamiento busca que el fenómeno se mida con una base de datos más completa, con foco en la atención médica y las condiciones de encierro.
Con información de: Infobae y el Registro Nacional de Muertes Bajo Custodia.

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