Un violín Stradivarius que podría haber sido robado por los nazis en Polonia durante 1944 habría reaparecido en un concierto realizado el 31 de marzo en el museo Unterlinden de Colmar, Francia. La revelación llegó de la mano de Pascale Bernheim, experta que lleva años buscando el instrumento y presidenta de la asociación Musique et spoliations.
El violín en cuestión, conocido como "Lauterbach" por uno de sus antiguos propietarios, fue fabricado por Antonio Stradivari en 1719 y tiene un valor estimado superior a los 10 millones de euros (más de 11,7 millones de dólares). Según Bernheim, sus sospechas se despertaron tras leer la crónica del diario local Les Dernières Nouvelles d'Alsace sobre una velada que combinaba cata de vinos y concierto de violín.
Durante el evento, el violinista Emmanuel Coopey interpretó piezas con varios instrumentos antiguos, incluyendo uno descrito como "de 1719 de Antonio Stradivari". "Estoy absolutamente convencida de que se trata del 'Lauterbach'", declaró la experta, quien ha dedicado años a rastrear instrumentos musicales expoliados durante la Segunda Guerra Mundial.
La historia del violín se remonta a 1944, cuando soldados nazis lo robaron del Museo Nacional de Varsovia. Tras la guerra, el instrumento pasó años en la República Democrática Alemana bajo la órbita soviética, y fue visto por última vez a inicios de los años 1990 en Francia, según una investigación del diario Le Parisien.
La identificación del instrumento cobra relevancia por su rareza: solo existen nueve Stradivarius de 1719, de los cuales dos permanecen desaparecidos. El otro violín perdido, apodado "Lautenschlager", tiene una característica distintiva: su tapa inferior está compuesta de dos tablas de madera, mientras que el instrumento usado en Colmar presenta una parte posterior fabricada con una sola pieza.
El caso se vuelve más complejo por la participación del productor de conciertos Emmanuel Jaeger, organizador de la velada, quien en 2017 contactó a Bernheim para investigar el origen de un violín en posesión del lutier de Estrasburgo Jean-Christophe Graff. Este último creía tener un Vuillaume de menor valor hasta que el reputado experto británico Charles Beare (fallecido en 2025) le confirmó: "Esto no es en absoluto un Vuillaume, es un Stradivarius y un Stradivarius del periodo más bello".
Las investigaciones de Bernheim permitieron identificar al propietario original del "Lauterbach" antes de la guerra: el industrial polaco Henryk Grohman, quien había cedido el instrumento al museo polaco antes de su muerte. La experta incluso localizó descendientes de Grohman en Austria y Argentina, estableciendo una conexión directa con nuestro país en esta historia de expoliación nazi.
Sin embargo, la autenticidad del instrumento genera debate. Ni Jaeger ni Graff respondieron a las consultas, aunque el organizador de la velada declaró a Le Parisien que "la experta se equivoca" y que "no se trata del violín robado". Según Jaeger, el violín utilizado en el concierto es otro Stradivarius de 1719.
Ante esta controversia, Bernheim mantiene su posición pero admite la posibilidad de error: "Errar es humano y puede que me equivoque". No obstante, lanza un desafío: "Pero si se trata efectivamente de un Stradivarius de 1719, sin ser el Lauterbach, en ese caso, que nos explique cuál es".
El caso ilustra la complejidad de rastrear obras de arte expoliadas durante el régimen nazi, un trabajo que continúa más de 80 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. La conexión argentina a través de los descendientes de Grohman demuestra cómo las consecuencias del saqueo nazi se extendieron por todo el mundo, llegando hasta nuestro país.

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