En el centro porteño apareció una bandera misteriosa con la inscripción “El Obelisco es argentino”, colgada en una de las esquinas de la avenida 9 de Julio, en su intersección con Corrientes. El punto elegido está justo enfrente del monumento que los argentinos eligen como lugar de encuentro para celebrar y encontrarse.
Hasta el momento, nadie se adjudicó la intervención y su origen sigue siendo un misterio. La bandera no tiene logos, ni nombres ni pistas que den indicios sobre quién la puso en ese lugar. El único dato que se puede interpretar tiene que ver con la tipografía, que es igual a la que se usó en la bandera “Las Malvinas son argentinas”, que los jugadores de la Selección desplegaron en Atlanta tras eliminar a Inglaterra del Mundial.
La frase “El Obelisco es argentino” puede parecer innecesaria en esa ubicación, porque el monumento está en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, nada resume tan bien la esencia de lo argentino como él. Es el punto de encuentro natural cuando el país tiene algo para celebrar: allí se festejaron campeonatos del mundo, se cantó, se bailó y se lloró de emoción.
Para muchos, la inscripción funciona como una declaración de pertenencia, una forma de reclamar un símbolo que ya está en el corazón de todos. Quizás también sea el comienzo de una conversación más grande sobre las cosas que nos identifican, más allá de la ubicación estratégica que eligió quien la colgó.
Pero todavía no se sabe quién está detrás de esta idea. No hay firma, no hay comunicado, no hay explicación. Tampoco se sabe si es una pieza aislada o si se trata de la primera frase de una campaña más grande, el anticipo de algo que todavía no se mostró.
El Obelisco es mucho más que un monumento: es la dirección a la que todos se acercan cuando aparece un acontecimiento importante. En esa esquina de 9 de Julio y Corrientes, la bandera no solo ocupa un espacio visible, sino que se instala en un lugar donde la ciudad se reúne para celebrar y encontrarse.
Por ahora, solo queda la lona, a pocos metros del monumento que todos sienten suyo. La intervención, sin autor visible, se convirtió en un tema de conversación en el centro porteño, donde ya despierta decenas de teorías sobre su origen y su posible autor.
Con información de: Clarin - Ultimo Momento.

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