La histórica Plaza de Mayo se transformó este viernes en un templo a cielo abierto para recibir a miles de fanáticos que despidieron al Indio Solari, el mítico líder de Los Redondos que falleció por la mañana en su casa de Parque Leloir.
Cerca de las 16.30 comenzaron a llegar los primeros seguidores autoconvocados con banderas y cánticos. El encuentro tuvo un inicio tenso cuando policías de la Ciudad arrojaron gas pimienta para dispersar a manifestantes apostados del lado de avenida Hipólito Yrigoyen, generando empujones que fueron controlados rápidamente.
"¡Dale, che! Dale que este es el pogo más grande del mundo!", gritaba un fanático mientras cientos saltaban al ritmo de "A brillar mi amor". Los coros se transformaron en cánticos que atravesaron toda la plaza: "¡Vamos los Redondos, vamos los Redondos!", se escuchaba una y otra vez.
"Estoy impactado, pero desde el último recital que fui ya pensábamos que podía ser el último", contó Waldo Blanco Wuest, uno de los miles que se acercaron para participar de la despedida. La misa ricotera comenzó oficialmente a las 18 horas, siguiendo la tradición de este ritual clásico del rock nacional.
El ambiente tuvo más de celebración que de despedida. Hubo lágrimas, abrazos y recuerdos compartidos, pero también cerveza, fernet, bombos y canciones. "Alguien que se coma tu dolor", cantaba la multitud en uno de los momentos más emotivos.
"Yo no salía al boliche. Mis salidas eran ir a recitales del Indio en Cemento", recordó Silvia Tamassi, de 57 años, seguidora desde los 16. "Él hacía ahí sus primeras presentaciones hasta que le quedó chico. Ahí conocí a mi ex marido. Hice ricoteros a mis hijos. Hoy, mi nieta se llama Indiana, mi gato se llama Indio".
Belén Nequi, estudiante de ciencias políticas, explicó su conexión con el músico: "Me ayudó a entender mucho de lo que soy. Encontré en sus canciones ideas y pensamientos que yo tenía. Él sabía exactamente cómo llegar a la clase popular. Era un hombre muy formado".
Uno de los momentos más intensos llegó cuando toda la plaza saltó al ritmo del clásico "JiJiJi". Los pogos replicaron, en menor escala, aquellas imágenes que durante años fueron marca registrada de los multitudinarios recitales de Los Redondos.
Los vendedores ambulantes no se perdieron la oportunidad: "¡Che, che! ¡Mirá qué afiche! ¡El afiche del Indio a 3 mil pesos!", gritaba uno. Otro agregaba con humor: "¡Acá tenemos la cerveza que tomaba el Indio!".
La postal se completó con banderas argentinas y de distintos clubes de fútbol, mientras algunos treparon a las vallas que rodean la Pirámide de Mayo. "Me quedó pendiente verlo más veces. Hay gente más grande que yo que los vio muchas veces, y lo afortunados que son, es algo inexplicable", reflexionó Martín Gómez entre lágrimas.

Comentarios