El presidente Javier Milei salió a desmentir, el lunes temprano, las versiones sobre un posible cambio en el equipo económico: “Es una pelotudez del tamaño de una casa decir que voy a echar a Toto”, afirmó, y remarcó que mantiene una “relación simbiótica” con el ministro.
La aclaración buscó frenar comentarios que circulaban en la City y que, según el texto, fueron impulsados por sectores de la Casa Rosada. El desacuerdo no se reduce a espacios de poder: el fondo de la pelea es el programa económico.
El punto de quiebre habría sido la incorporación, sin consulta previa con “Toto” Caputo, del economista Alberto Ades a exponer en el Gabinete. Esa decisión abrió una interna que llevó al ministro a ausentarse de la reunión.
Caputo respondió con una imagen de respaldo: publicó fotos con Kristalina Georgieva, del Banco Mundial, y con Erin Browne, subsecretaria de Asuntos Interamericanos del Tesoro. El gesto buscó mostrar que la política económica sigue con respaldo internacional.
Los datos que tensionan la interna son duros: la inflación se frenó en torno al 2%, los salarios cayeron, el desempleo subió y el endeudamiento empeoró. Además, el FMI y el Banco Mundial enfriaron las proyecciones de crecimiento, y el INDEC puede anunciar recesión técnica.
Para la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, la señal es directa: si el plan no muestra resultados, el impacto se siente en los centros urbanos y en la expectativa electoral. Diego Santilli monitorea esos informes porque, según el texto, sueña con Buenos Aires.
La disputa también tiene un frente político: Caputo pidió a los gobernadores un “acuerdo político” para frenar la “amenaza K” y advirtió que la incertidumbre electoral complicaría la economía. Diego Santilli trabaja en ese acuerdo, aunque enfrenta resistencias internas.
El texto describe una pelea encorsetada entre los “Karinos” y los “Totoboys”. Unos cuestionan que el plan no “derrama” y que eso podría extenderse hasta los comicios; otros responsabilizan a Karina por no cerrar el acuerdo político y por el riesgo país que volvió a subir y se mantiene arriba de los 600.
Además, Karina acusa al ministro de “proteger” a su sobrino, Santi Caputo, en licitaciones recientes. Patricia Bullrich habló del tema con Milei, y la interna obedece a una cuestión de fondo.
En la City, ningún banquero serio se “comió” la operación contra Caputo. Entre las “multi” y la UIA, el convencimiento es que Milei está atado al mástil del barco que conduce el ministro.
Los primeros cortocircuitos aparecieron a inicios de agosto, después de una reunión exclusiva de Caputo con banqueros. Allí les confió que tenía medidas para reanimar la economía, pero aclaró que Milei no iba a cambiar nada.
El texto también describe una figura de “Penélope”: Diego Santilli teje el acuerdo, pero Martín y Lule Menem lo destejen por pedido de Karina.

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