En la Casa Rosada, Javier Milei decidió no pelearse con Patricia Bullrich: la orden interna es “abrazarla y no combatirla”. El objetivo es aprovechar su envión y sus críticas para retener a un electorado que coincide con el rumbo económico pero no termina de digerir las formas del Gobierno.
La semana estuvo atravesada por especulaciones sobre las ambiciones presidenciales de Patricia Bullrich. La decisión quedó expuesta en la entrevista a Radio Rivadavia y en el silencio posterior ante el nuevo video de la senadora, que jugó con la idea de un eventual Plan B.
“Hay que abrazar a Bullrich y no combatirla”, explicó un estrecho colaborador de Milei. Según esa mirada, el Presidente cree que le sirve tener a alguien con representación que hable a un sector que coincide con el rumbo, pero que “tal vez no les gustan nuestras formas o tiene diferencias sobre temas institucionales”. “Al menos hoy sirve”, completó.
Detrás del razonamiento asoma la admisión de que el Gobierno atraviesa un momento de debilidad y no puede perder más respaldos. Mucho menos exponerse a que se resienta el caudal de quienes acompañaron a Milei en el balotaje de 2023 después de haber votado por Bullrich en la primera vuelta.
Cerca del Presidente sostienen que los matices de la senadora le suman al Gobierno. Mora Jozami, de la consultora Casa Tres, considera que “la movida de Patricia ayuda a Milei” porque incorpora matices que sirven para ampliar el apoyo y tender un puente hacia el electorado del PRO.
Según otro operador oficialista, el Presidente decidió quitarle dramatismo a que Bullrich haya renovado sus aspiraciones presidenciales antes de que alguien de su séquito saliera al cruce. “Es cierto que está preparada para ser Presidenta”, concedió. Y atribuyó las versiones sobre una eventual candidatura por fuera de La Libertad Avanza a una elucubración del Círculo Rojo.
Hay un detalle curioso: Milei les adjudica a esos sectores empresarios un odio visceral hacia su figura por los negocios que, según sostiene, les quitó. Pero al responsabilizarlos por las versiones sobre Bullrich, admite implícitamente que hay quienes ven en la senadora una alternativa para garantizar la continuidad, con un mileísmo sin Milei, pero sin salir perjudicados.
“Ya le ofreció ser su vicepresidenta, están totalmente alineados y la fantasía de que se va a presentar por su lado es solo el deseo de algunos propios y de empresarios”, refuerzan en Balcarce 50. Allí prefieren minimizar que Bullrich haya evitado en varias oportunidades confirmar que en 2027 no competirá por fuera del oficialismo. En cambio, la posibilidad de una fórmula Milei-Bullrich ya circula en conversaciones reservadas del oficialismo.
El debate, aunque se gestó en la Casa Rosada, también se instaló en la agenda política de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, donde el electorado de 2023 sigue observando cada gesto del oficialismo.
Con información de: Clarin. Nota de Notibaires24.

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