La interna del Gobierno dejó de ser solo una pelea por la suspensión de las primarias. En la Casa Rosada también se cruzan la fórmula presidencial, la competencia en provincias y las dudas por la economía.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, prometió este viernes una reforma electoral antes de encontrarse con gobernadores en la cumbre de logística del Consejo Federal de Inversiones. “¿Qué diputado y senador va a estar en frente de la sociedad que quiere no tener que ir a votar seis veces? Yo creo que va a funcionar”, dijo.
Su posición acuerdista no es un secreto: la comparte con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con su sobrino Santiago. En esa línea, Diego Santilli apuntó contra Axel Kicillof y sostuvo que los gobernadores son quienes deben preocuparse si Javier Milei no reelige.
La jornada se desarrolló en un centro de convenciones porteño, donde volvió a atacar al mandatario bonaerense, al que le gustaría suceder. Después, se reunió con ejecutivos provinciales: “Paso más tiempo con ellos que con mi mujer”, le transmite a su equipo.
En su entorno justifican las declaraciones como una forma de dejar de estar a la defensiva después de una semana difícil, en la que el Gobierno esquivó, por 8 votos, la sesión especial convocada por la oposición para derogar el DNU 70. Santilli lo definió como un pilar, igual que la Ley Bases.
“Si no, solo nos preguntan si tenemos los votos”, se lamentan cerca del jefe de Gabinete. Hoy los esfuerzos están puestos en aprobar el dictamen de mayoría que el oficialismo propuso para Discapacidad en la sesión del miércoles 21.
Cerca de Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem también avizoran acuerdos con la mayoría de los aliados, pero dejan abierta la competencia en varios distritos, como sugirió el presidente de Diputados en un acto en Tigre. “Es mejor dejarse extorsionar tres meses que durante cuatro años”, repiten cerca de los riojanos, como en 2025.
Córdoba es el único distrito que todas las partes del oficialismo se atreven a disputar, porque se sienten competitivos. Enfrente está Martín Llaryora, un gobernador de vínculo zigzagueante con la Casa Rosada, que colaboró en votaciones clave y se diferenció cuando fue necesario.
En la provincia mediterránea recuerdan que Macri no pudo pintar de amarillo el distrito cuando su imagen era alta y positiva. En Balcarce 50 señalan que el ex presidente tejió entonces un acuerdo tácito con su amigo Juan Schiaretti.
Para el tándem acuerdista, la indefinición adelantó demasiado la discusión presidencial. Señalan que las ambigüedades de los gobernadores se multiplican por la discusión por el Presupuesto, que el oficialismo quiere tratar de manera concomitante en Diputados, mientras el Senado discute una reforma que habilite “adhesiones”, las nuevas viejas colectoras.
Los gobernadores presionan para que, si el Senado aprueba el Super RIGI, las empresas sean obligadas a contratar hasta un 20 por ciento de servicios locales. En el Gobierno no ven con malos ojos esa opción, pero descartan obligarlas a comprar insumos a proveedores locales o emplear a vecinos.
En la Rosada y en Economía le ponen fichas al evento para promocionar el RIGI en Rosario el próximo 29, con representantes de 41 empresas y 1.800 Pymes.
En Washington, el Presidente se reunió con Harold Hamm, CEO de Continental Resources, que en la cuenca neuquina se asoció con José Luis Manzano, vinculado a servicios públicos del AMBA. Para la Ciudad y el conurbano, el debate tiene eco local: la cumbre logística se hizo en un centro de convenciones porteño y hubo un acto en Tigre.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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