El presidente Javier Milei se prepara para un nuevo viaje a Estados Unidos, el número 19 de su gestión, y para visitar España, que atraviesa un complejo clima social. Desde su entorno, justifican la decisión de volcarse al plano internacional en una semana compleja para el oficialismo, marcada por datos económicos adversos y negociaciones con aliados que el Gobierno necesita encauzar antes de que termine octubre.
“La división de tareas es marcada. El Presidente ya hizo su parte. No va a cerrar él mismo con los gobernadores. Habla, pero no se mete”, argumentó una fuente oficial. En la previa, el entorno del mandatario habla de su creciente gravitación en el escenario global y de la necesidad de potenciarla, mientras en el frente interno reniega de las disputas políticas y delega las negociaciones.
Una muestra de esa dinámica se observó el pasado lunes, cuando el libertario dedicó buena parte de la reunión de Gabinete a hablar de la ventaja que obtuvo el candidato de derecha, Flávio Bolsonaro, en Brasil, y a la compleja situación social que se vive en España, luego de que Pedro Sánchez anticipara las elecciones generales al 29 de noviembre.
Si bien hubo lugar para hablar del programa económico, no hubo mención alguna a la reforma electoral, cuya sanción comprometía a varios de los presentes, ni al Presupuesto 2027. Tampoco se habló de los próximos pasos para materializar el “operativo seducción” activado con los 13 gobernadores aliados ni se conversaron posibles estrategias para desarticular los intentos opositores por voltear el DNU 70/2023.
“Son temas de la mesa política”, argumentó una fuente que la integra. La delegación de esas discusiones se produce en un contexto de creciente presión económica, que obliga al Gobierno a mostrar resultados concretos en materia de gestión. En la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, esa presión se traduce en advertencias sobre la mora en las familias, la evolución de los ingresos y el costo de vida.
La semana concluyó con un “error de cálculo” señalado por la Auditoría General de la Nación en el informe sobre los resultados contables del Banco Central, que arrojó la pérdida de 1.023 millones de dólares. El propio mandatario rechazó esa interpretación. A ese dato se suman los interrogantes que planteó el economista Alberto Ades, quien participó de la reunión de Gabinete del último lunes.
Pese a los elogios, Ades admitió que la economía “está planchada” y que crece a una tasa menor a la que esperaba el Gobierno. Además, reflexionó sobre el futuro del programa económico, en particular en materia de política monetaria, tipo de cambio y financiamiento.
La senadora Patricia Bullrich volvió a advertirlo el viernes en la quinta de Olivos, al referirse al avance de la mora en las familias y alertar que la evolución de los ingresos y el costo de vida condicionan las expectativas de la población.
Un informe de la Fundación Pensar y la consultora Casa Tres, citado por Infobae, alude a un 54% de los argentinos en el contexto de la economía cotidiana.
Con información de: Infobae, 10 de octubre.

Comentarios