La gestión de Javier Milei enfrenta una paradoja comunicacional que preocupa en Casa Rosada: mientras cosecha logros macroeconómicos significativos, sus propios exabruptos y la crisis del "Adornigate" terminan opacando las buenas noticias económicas que tanto necesita para consolidar el apoyo social.
Un informe de la consultora Zonda reveló que en sus últimas apariciones por los canales de streaming Neura y Carajo, el Presidente profirió 73 insultos en 254 minutos de transmisión. Términos como "sorete", "hijo de puta", "imbécil" y "populistas del orto" dominaron una semana que debería haber estado marcada por la mega inversión de YPF de US$ 25.000 millones y la inflación del 2,6%.
El análisis de redes sociales muestra que tanto en X, Instagram y Facebook, los logros económicos quedaron relegados por las polémicas presidenciales. Una situación que evidencia las carencias comunicacionales de una administración que, según reconoció el propio Milei, atraviesa "una situación económica complicada" con caída del salario real y freno de la actividad.
El caso del vocero Manuel Adorni agrava el panorama. Cada anuncio oficial que realiza es replicado por decenas de comentarios negativos sobre su situación patrimonial y la causa judicial que lo involucra. Su aparición en Mendoza para presentar el primer proyecto RIGI terminó opacada por las críticas, convirtiendo lo que debía ser una "buena noticia" en otro foco de controversia.
Mientras tanto, las decisiones de política pública parecen ir en dirección contraria al reconocimiento presidencial sobre las dificultades sociales. El Ministerio de Economía recortó 63.000 millones de pesos al área de Salud, ejecutando apenas el 31,5% de su presupuesto. Programas históricos como Remediar, el banco de drogas oncológicas y las áreas de respuesta al VIH enfrentan desmantelamiento o reducciones significativas.
Los especialistas en comunicación política observan un fenómeno preocupante: el desgaste en la figura presidencial. Las métricas muestran que las apariciones de Milei ya no generan el impacto mediático de antes. Durante la entrevista en Neura, por momentos alcanzó apenas 15.000 visualizaciones en vivo, muy lejos de la época en que contar con el libertario aseguraba el posicionamiento de cualquier programa.
La ironía es evidente: mientras la sigla TMAP ("Todo marcha de acuerdo al plan") perdía protagonismo, el hashtag NOLSALP ("No odiamos lo suficiente a los periodistas") ganaba terreno en las redes oficialistas. Una transformación que refleja el giro hacia la confrontación permanente como estrategia comunicacional.
Para los analistas porteños, esta situación plantea interrogantes sobre la capacidad del Gobierno de capitalizar políticamente sus logros económicos. En un contexto donde la recuperación de la recaudación, el repunte de la construcción y la industria, y la baja de la inflación deberían ser los protagonistas del debate público, la gestión libertaria parece prisionera de su propio estilo confrontativo.

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