La declaración del contratista Matías Tobar, quien acusó a Manuel Adorni de pagar USD 245.000 en efectivo para refaccionar su casa del country Indio Cuá, generó un fuerte impacto al interior del Gabinete nacional. El episodio golpeó doblemente al oficialismo: por la magnitud del monto involucrado y por contradecir la narrativa libertaria de lucha contra la corrupción.
En un sector importante de la mesa política del Gobierno consideran que el jefe de Gabinete debería dar un paso al costado para explicar su crecimiento patrimonial y las operatorias reveladas en las últimas semanas. Estas transacciones, aunque pertenecen al ámbito personal de Adorni, ocurrieron mientras ocupaba cargos públicos de alta relevancia.
La posición crítica hacia Adorni trasciende las diferencias personales dentro del Gabinete. Tanto ministros que mantienen buena relación con él como aquellos que no, coinciden en que las revelaciones mediáticas de estos meses dañaron significativamente tanto la narrativa como el electorado del Gobierno.
"Si me preguntás a mí, absolutamente todos los gobiernos tuvieron personas corruptas. El escarnio que hacen con Manuel no se lo hicieron a otros. Ahora, si me preguntás a mí, yo lo hubiera echado", confesó una figura destacada de las reuniones de Gabinete a Infobae.
Pese a este diagnóstico compartido en numerosos despachos ejecutivos y legislativos del oficialismo, ningún funcionario sale públicamente a expresar estas críticas. La razón es clara: tienen miedo de confrontar con el Presidente sobre un tema tan sensible.
"Yo no tengo autoridad para decirle a Javier qué debería hacer en este caso tan sensible", justificó una persona de confianza de los hermanos Milei. Estos funcionarios esperan que sea el propio Presidente quien los contacte para solicitar consejo, mientras tanto, prefieren mantener silencio.
El panorama del Gabinete revela que son pocos los que tienen autoridad para abordar asuntos de este calibre directamente con Milei y su hermana Karina. "¿Vos pensás que cuando un ministro va a hablar a Olivos con el Presidente hablan de esas cosas? Se habla de gestión o a lo sumo de algunas banalidades. Nadie lo va a interpelar con esa cuestión", explicó una figura de alta visibilidad del Ejecutivo.
La decisión presidencial es categórica: mantener al jefe de Gabinete. Milei ya lo respaldó cuando emergieron las primeras controversias durante el Argentina Week a comienzos de marzo, y continúa haciéndolo pese a las causas judiciales en curso y las declaraciones testimoniales comprometedoras.
En privado, Milei justifica su postura argumentando que la causa mediática contra Adorni constituye una "operación coordinada" por sectores judiciales, políticos y económicos. Por este motivo, no tiene previsto ceder, ya que considera que hacerlo sería "tirar a una persona de su confianza por la ventana" y que este presunto modus operandi podría replicarse con otros miembros de su entorno.
Desde la Quinta de Olivos, el Presidente sostiene que "a los testigos los compran" y que el contratista Tobar no es una excepción. "No vamos a entregar a nadie", se repite desde el círculo presidencial, ratificando una posición que parece inquebrantable pese a las presiones internas y externas.

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