El presidente Javier Milei dijo en diálogo con Bloomberg que la política “no le sienta”, y que se ocupa de la gestión y la batalla cultural. La frase, publicada por Clarín, abre una lectura sobre el rol del Ejecutivo frente al Congreso y la incertidumbre que pesa sobre los mercados.
El texto de Clarin recuerda que el Gobierno se inspira en doctrinas previas al keynesianismo, pero que la incertidumbre sigue siendo un factor central. Señala que el riesgo país sube cuando se percibe que el Presidente no se interesa por la política, y que la certidumbre y la confianza son producto de la política, no de la economía.
La semana que comienza, según la nota, trae el descanso más grande de la colectividad política que se recuerda. Viajan Javier Milei y Victoria Villarruel a Francia y España, respectivamente, mientras un grupo importante de legisladores se toma el franco de septiembre.
En el Senado, la oposición doblegó la intención del Gobierno de crear un estado de necesidad para el Banco Central. El objetivo era blindar con voto calificado a los directores del organismo y modificar la designación que compartía con la Cámara de Diputados.
La nota destaca el rol de Patricia Bullrich, a quien describe como una doble agente que ayudó a la oposición. Con el voto del peronismo, se volteó la cláusula que compartía la designación de directores con la Cámara de Diputados, en un triunfo de los senadores.
El texto explica que el peronismo concentró su fuerza en el Senado durante el último medio siglo, lo que le permitió controlar la designación de funcionarios del Poder Judicial y ejercer vigilancia sobre el Banco Central. Desde 2023, perdió ese poder en la Cámara y, con él, la capacidad de manejar el Poder Judicial.
La reforma constitucional de 1994 creó el Consejo de la Magistratura, pero el Senado siempre tuvo ese control. Desde 2023, el peronismo perdió ese poder en la Cámara y, con él, la capacidad de manejar el Poder Judicial. Ahora iba a perder el poder sobre el Banco Central, tan fuerte que todos los gobiernos designaron directores “en comisión”.
Si se aprobaba la reforma, la disminución de poder del Senado se volvería institucional. Por eso la rechazaron con convicción, con el 2/3 de los votos. Esto impide que Diputados insista y pueda conmoverla. Le convino a Patricia Bullrich porque le prueba a la oposición que cumple acuerdos, no como el Ejecutivo.
El cierre de la nota subraya que el Gobierno también se beneficia porque lo protege de un posible meneo. La disputa deja en evidencia una tensión entre el Ejecutivo, el Senado y los intereses financieros privados y organismos internacionales, en un escenario donde la política vuelve a ser el campo de batalla.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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