El presidente Javier Milei decidió acelerar su agenda económica en el Congreso con el envío del Súper RIGI, una versión ampliada del régimen de incentivos a grandes inversiones que busca atraer dólares frescos y generar empleo en todo el país, incluida la región metropolitana de Buenos Aires.
El ministro de Economía Luis Caputo y el jefe de Gabinete Manuel Adorni anunciaron hace diez días esta iniciativa para "acelerar la llegada de inversiones y la creación de empleo". Una fuente del equipo económico confirmó que "lo enviaremos en los próximos días" al Parlamento.
La medida surge en un contexto de preocupación oficial por los efectos recesivos del plan de ajuste. La Cámara de Comercio de Estados Unidos ya manifestó su interés a Caputo sobre las "oportunidades del RIGI", mientras empresarios locales presionan por acceder a los beneficios extraordinarios.
Detrás de la iniciativa trabajan figuras clave como la secretaria Legal y Técnica María Ibarzabal Murphy, considerada el "cerebro jurídico" de la gestión y cercana a Karina Milei y Santiago Caputo. También participa el equipo de Liban Kussa, abogado del estudio Bruchou & Funes de Rioja, quien asesoró en el blanqueo y el RIGI original.
El Súper RIGI apunta a proyectos de uso intensivo de capital con montos de entre US$ 200 y US$ 600 millones. Los sectores beneficiados incluyen alta tecnología, producción de baterías de litio, fabricación de autos eléctricos, datacenters y refinación de cobre, áreas que podrían generar polos industriales en el Gran Buenos Aires.
Los beneficios más agresivos incluyen una reducción del impuesto a las Ganancias al 15% (versus el 25% del RIGI actual), amortización acelerada más favorable con 60% el primer año, eliminación completa de aranceles a importaciones de bienes de capital y exención de retenciones a la exportación.
El régimen también establece límites a provincias y municipios para cobrar impuestos como Ingresos Brutos, una medida que podría impactar en las finanzas de la Ciudad de Buenos Aires y los municipios del conurbano, tradicionalmente dependientes de esa recaudación.
En las últimas horas, el equipo de Caputo evalúa flexibilizar los criterios y hacerlo "horizontal" para empresas que fabriquen productos no disponibles en el país. La idea es incorporar condiciones de elegibilidad con objetivos de inversión y empleo, sumando otros sectores para aplacar reclamos empresarios.
El RIGI original ya aprobó 14 proyectos por US$ 27.000 millones en 8 provincias, concentrados principalmente en energía, minería e infraestructura. El 66% se ubica en Río Negro con el proyecto de GNL, pero el Súper RIGI busca diversificar geográficamente las inversiones.
La oposición cuestiona la aprobación de ventajas por "funcionarios de turno" y el subsidio a ciertos sectores. Mientras tanto, el titular de la UIA Martín Rappallini pidió un "RIGI ya" para la industria y se reunirá el martes con Caputo para negociar la inclusión del sector manufacturero tradicional.

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