Por primera vez en dos años y medio de gestión, el presidente Javier Milei enfrenta desafíos directos a su autoridad que no provienen de la oposición tradicional, sino desde las propias filas libertarias. La crisis se profundiza en torno al escándalo del vocero Manuel Adorni y expone fracturas internas que podrían comprometer la estabilidad del gobierno.
El epicentro de la tensión se encuentra en dos dilemas centrales que el oficialismo no logra resolver: la guerra interna incesante entre los bandos libertarios y la incertidumbre sobre si la estrategia antiinflacionaria basada en el recorte del gasto público será suficiente para revertir el malestar social de cara a la reelección.
La senadora Patricia Bullrich protagonizó el desafío más visible al presentar públicamente su declaración jurada patrimonial con antelación, en una maniobra destinada a exponer el silencio de Adorni sobre su situación patrimonial. Según fuentes del oficialismo, la legisladora consultó a otros ministros para una acción conjunta, pero ninguno se animó a acompañarla.
"Me harté", habría declarado Bullrich antes de hacer públicos sus papeles, que muestran diferencias numéricas menores respecto del año anterior. Su gesto confirmó que su propuesta de hace tres semanas para que el jefe de Gabinete presentara su declaración patrimonial nunca fue consensuada con Milei ni con el propio Adorni.
La audacia de Bullrich habría intensificado el encono de Karina Milei, "El Jefe", quien mantiene sospechas sobre el "espíritu autonomista" de la senadora pensando en el tablero electoral de 2027. La hermana presidencial, reconocida como la auténtica articuladora de estrategias del gobierno, no perdona que se comporte de esa manera con su hermano, actuando como su protectora emocional.
El movimiento de Bullrich coincidió con el endurecimiento del tono crítico de Mauricio Macri hacia el gobierno, quien llegó a advertir sobre el retorno de "algún populismo" no relacionado con el kirchnerismo. Aunque esto no sugiere una ruptura del PRO con La Libertad Avanza, la senadora aprovecha para sostener en alza su cotización política.
Los trabajos de opinión pública revelan que del 40% de aprobación que mantendría Milei, solo el 25% sería irreductible, mientras que otro 15% estaría dispuesto a migrar si la situación socioeconómica no mejora y crece el descontrol político libertario. En este segmento radica el capital político de Bullrich, motivo por el cual nadie se anima a combatirla directamente.
Paradójicamente, la senadora también colaboró con la Casa Rosada en el Senado, junto a la vicepresidenta Victoria Villarruel -también enfrentada con los hermanos Milei-. Lograron la aprobación para que el juez Carlos Mahiques continúe cinco años más en la Cámara de Casación, beneficiando indirectamente al ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, hijo del magistrado.
Respecto al caso Adorni, Bullrich estaría convencida de que su declaración patrimonial no cerrará el escándalo. "Es infantil pensar que pueda ocurrir después de dos meses de su estallido y sin ninguna respuesta convincente", habría manifestado. El jefe de Gabinete debe explicar cómo posee dos departamentos, una casa de fin de semana y dos autos usados, patrimonio que, sin ser un imperio, genera interrogantes por su silencio persistente.
La crisis expone la fragilidad del blindaje que los hermanos Milei mantienen sobre Adorni, causando más daño en el ecosistema libertario que en la sociedad general, ya agobiada por las consecuencias del ajuste económico. Esta indolencia u obstinación inquieta al espacio político y genera disgregación interna en un momento crítico para la gestión presidencial.

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