El presidente Javier Milei encabezó este lunes el tradicional Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en una ceremonia marcada por las ausencias y las tensiones internas del oficialismo. La principal novedad fue que la vicepresidenta Victoria Villarruel no participó del acto, tras no ser invitada por Karina Milei, quien estuvo a cargo de la organización del evento.
La ceremonia religiosa, que comenzó a las 10 de la mañana, contó con la presencia de los principales funcionarios del Gobierno libertario, en un contexto de crecientes internas partidarias y la polémica por la investigación a Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito. El presidente estuvo acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, quien definió la lista de invitados excluyendo deliberadamente a la vicepresidenta.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció la homilía con un mensaje que se esperaba hiciera foco en la situación socioeconómica del país. Desde la asunción de Milei, la Iglesia católica ha intensificado sus críticas por el impacto del ajuste en los sectores más vulnerables, particularmente en el pago de prestaciones a personas con discapacidad y los haberes jubilatorios.
La ausencia de Villarruel profundiza la crisis interna del espacio libertario, que atraviesa un momento de máxima tensión. Según fuentes cercanas al Gobierno, la decisión de no invitar a la vicepresidenta responde al enfrentamiento constante que mantiene con el presidente y su círculo íntimo, especialmente con Karina Milei, quien ha consolidado su rol como la figura de mayor confianza del mandatario.
La Iglesia observa con preocupación que el presidente, lejos de intentar bajar el nivel de polarización política, la profundiza con sus permanentes diatribas, impidiendo un mejor clima para buscar soluciones. Para los referentes católicos, resulta especialmente llamativo que a las peleas con la oposición se sume ahora otra entre las propias filas oficialistas, que por momentos se desarrolla a cielo abierto.
Tras la ceremonia religiosa en la Catedral porteña, el presidente tenía previsto reunir a su Gabinete en la Casa Rosada para continuar con la agenda oficial del Día de la Patria. Sin embargo, la ausencia de Villarruel en el Tedeum marca un precedente en las relaciones institucionales del Gobierno y evidencia la profundidad de la crisis interna que atraviesa el oficialismo libertario.
Con información de: Clarín

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