Javier Milei defendió su plan de ajuste ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos y sostuvo que Argentina no tiene un problema de empleo, sino un cambio estructural en la composición del trabajo.
El presidente explicó que la tasa natural de desempleo histórico en Argentina está en torno al 10 % y que hoy se ubica debajo del ocho, por lo que, según su lectura, el mercado laboral no está en crisis.
El mensaje llegó en un momento de tensión en los mercados: los bonos soberanos en dólares, Bonares y Globales, caían un 0,7 % en promedio, mientras el riesgo país del JP Morgan trepaba a 640 puntos básicos.
Según la información, ese nivel de riesgo país era el más alto desde el 2 de octubre. La reacción de los mercados muestra que la defensa del ajuste no bastó para calmar a los inversores que siguen atentos a la confianza.
Milei estuvo acompañado por Karina Milei, secretaria General de la Presidencia; Pablo Quirno, canciller; y Alec Oxenford, embajador argentino ante la Casa Blanca. El evento empresarial estaba previsto para ser abierto por Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, pero faltó a la cita.
A diferencia de su discurso en la Gala Hispana, donde defendió la agenda de Donald Trump, apoyó a Flávio Bolsonaro y cuestionó a Lula da Silva, en esta ocasión se enfocó en una defensa técnica del programa económico.
El presidente no solo explicó, desde su perspectiva, las razones del desempleo recurrente en Argentina, sino que también desplegó un argumento para justificar la ausencia de inversión directa. La idea central fue que la transición económica todavía no permite que la inversión fluya para satisfacer las demandas del mercado.
El presidente también buscó explicar por qué la inversión directa va más lenta. Aseguró que los mercados de capitales poco desarrollados exigen colateral para endeudarse y que muchos de los que acumularon activos están siendo desplazados en la reasignación de recursos.
En esa lógica, los nuevos actores todavía no tienen suficiente colateral. Por eso, en la perspectiva presidencial, no existe un problema de desconfianza, sino una transición de un modelo con influencia estatal a un esquema desregulado donde la inversión aún no fluye.
Para Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el debate sobre empleo, inversión y riesgo país es central para leer el impacto en la actividad económica.
Con información de Infobae. La nota se publica en Notibaires24 con foco en AMBA.

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