El presidente Javier Milei sorprendió en Madrid al circular por el Real Casino con un vendaje beige en el cuello, mientras participaba del Foro Nueva Economía.
La imagen se viralizó y disparó rumores sobre su estado de salud, aunque el entorno presidencial sostuvo que se trató de un corte al afeitarse que, según dijeron, cicatrizará pronto.
El episodio ocurrió cuando el mandatario cruzó a una periodista de la Cadena Ser por una pregunta, en medio de sus críticas al jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, y al periodismo.
En ese pasillo, se lo vio con el rostro transpirado y con el apósito apenas tapado por su camisa celeste, lo que multiplicó los comentarios en redes sociales.
Una fuente calificada del oficialismo respondió con humor: “Decían cualquier cosa y se lo hizo al afeitarse”. Añadió que era “algo que va a cicatrizarse rápido”.
Otro integrante de la delegación dio una versión similar, pero prefirió no consultarle al presidente porque lo consideró un tema menor. La Presidencia no emitió comunicado oficial.
Como en cada gira, el jefe de Estado estuvo acompañado por un integrante de la Unidad Médica Presidencial, que depende de Secretaría General y suele estar a cargo de Cristian Martelletti.
El contexto sanitario oficial no es menor: el mes pasado fue despedido el coordinador de la UMP, Diego Hoffmann, y la jefa de enfermería había sido separada un tiempo atrás. Una fuente libertaria resumió: “Milei no es un paciente fácil, no hace caso”.
Algunos dirigentes atribuyeron la lesión a alergias que sufre cada tanto, mientras que otro, que compartió la intimidad presidencial en los primeros años, opinó que el mandatario está “acelerado, hinchado, no lo cuidan”.
El contraste con la imagen oficial apareció cuando Milei fue recibido por Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, junto al canciller Pablo Quirno y el vocero Adrián Ravier; en las fotos difundidas no se veía el apósito.
El caso recuerda el 16 de octubre, cuando la diputada Lilia Lemoine apareció con un apósito en el pómulo en el streaming “LaCa”, en un momento en que parodiaban un ataque; cerca de ella dijeron que se había golpeado “al caerse de un caballo”.
El episodio, aunque ocurrió en Madrid, volvió a poner en el centro el debate por la transparencia sanitaria y la comunicación de Presidencia, un tema que también se discute en Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
La anécdota muestra cómo una imagen informal puede reconfigurar la agenda política y exigir a Presidencia una respuesta rápida.

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