La semana de la Asamblea de las Naciones Unidas dejó en Nueva York una agenda densa para la política argentina. Javier Timerman participó de reuniones con Javier Milei, el gobernador Axel Kicillof, Luis Caputo y Santiago Peña.
Timerman integra el Grupo Varenike, una red de inversores y economistas argentinos que funciona desde mediados de los años 90. Cuando llega una autoridad, un funcionario o un gobernador, la red cruza información sobre la agenda y el auditorio se va poblando.
Según Timerman, fue una semana no sólo económica, sino también política. La estrategia geopolítica de Argentina, explicó, es ser parte del ecosistema de Estados Unidos, país que dejó claro que está dispuesto a ayudar financieramente a sus socios.
En el plano económico, el Gobierno buscó mostrar que está preparado. El principal mensaje, según Timerman, fue que entiende que puede haber volatilidad por el año electoral y que trabaja en un escudo financiero para reducirla al mínimo.
Timerman estuvo en un encuentro donde habló Milei en el Economic Club, un espacio donde se congrega el establishment estadounidense. Allí no necesariamente hay empresarios con activos en Argentina, sino personas que le prestan atención al país de Messi y Milei.
Los asistentes, describió, son inversores o analistas de fondos que invierten en activos argentinos. Quieren entender qué está pasando en esas reuniones y esperan que los dirigentes expliquen qué van a hacer. También interpretan lo que dicen, lo que no dicen y cómo lo dicen.
La principal duda de los inversores para Caputo fue si, si la actividad no repunta, el Gobierno corre riesgo de perder las elecciones. La respuesta oficial, según Timerman, fue que la actividad está funcionando en ciertos sectores y que van a ganar en primera vuelta.
Los inversores, añadió, creen que Milei, Caputo y el equipo económico generan confianza y les gustaría que sigan. No hay un plan B para ellos, aunque saben que la economía les hace pasar un mal trago.
Quedó una discusión abierta: el Gobierno dice que no va a combatir el populismo con más populismo, pero los inversores creen que estimular un poco más la economía no es ser populista. Timerman cree que le dan más crédito al Gobierno de lo que el propio Gobierno cree.
Para el AMBA, la señal de estabilidad y la gestión de la volatilidad electoral también importan: la confianza de los mercados sobre la economía nacional suele trasladarse a la actividad, el empleo y la inversión local.
El Grupo Varenike no es nuevo: se reunió con presidentes como Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Cristina Fernández de Kirchner, además de ministros de casi todos los gobiernos. Recuerdan con una sonrisa cuando Jorge Remes Lenicov, apenas asumió durante la presidencia de Eduardo Duhalde, llamó a los argentinos de Nueva York.

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