Desde París, Javier Milei pidió explícitamente el voto para ser reelecto en 2027. El viaje, según Clarín, fue para encabezar unos días de seducción a inversores y marcar por dónde irá la campaña.
El punto de partida es incómodo: el 14 de abril de 2026, Luis Caputo prometió en Amcham que vendrían “los mejores 18 o 20 meses para el país”. El pronóstico, advierte la nota, falló.
El pronóstico falló porque las expectativas venían golpeadas no solo por la economía, sino también por el clímax del escándalo Adorni. En ese contexto, el ministro intentaba regenerar un ánimo que ya estaba dañado.
Hoy, las encuestas describen una estabilidad quejosa. La inflación bajó del primer lugar al cuarto o quinto lugar en el ranking de preocupaciones, pero la gente sigue diciendo que la plata no le alcanza.
En CABA y el Gran Buenos Aires, ese diagnóstico se cruza con la elección. Las demandas económicas no desaparecieron: hay deudas, temor a perder el empleo y una estabilidad quejosa.
El eje central de la campaña será la profundización de la grieta. Milei y Caputo recuerdan lo que vendría del otro lado: Peronismo-Kicillof-El Anticristo. Es la misma fórmula que usó Mauricio Macri sin éxito.
En términos cinematográficos, la campaña convoca a un estreno de Expectativas II, después de que Expectativas I fuera menos exitosa de lo esperado. Ese dato no es menor: implica un desgaste en la credibilidad del Presidente-Candidato.
La competencia, según la nota, es contra sí mismo. Pero el oficialismo insiste en recordar el contraste con el peronismo y con Kicillof, una estrategia que ya probó Macri en su intento de reelección.
A favor de Milei, la nota señala que llega con mejores números que el líder del PRO. Todas las encuestas ubican la aprobación de la gestión libertaria por arriba de la que tenía la administración macrista en esa altura.
Un dato sensible: un 48% cree que en diciembre de 2027 estará mejor que en diciembre de 2023. Del otro lado, un 43% cree que estará peor. “Esto confirma que la elección está abierta”, cierra el analista.
El debate por un outsider sigue abierto. Por ahora, ninguno prendió: ni Dante Gebel, ni Daniel Hadad, ni Jorge Brito. La tercera vía tendría que cazar entre 25 y 30 puntos de un electorado heterogéneo.
El problema no es solo de caras. Algunos empiezan a preguntarse si hay menos agua de la que se creía en la pileta electoral para construir un candidato ganador.
Los relevamientos muestran núcleos duros de 30 puntos en torno a Milei y al peronismo. Además, hay núcleos blandos de al menos 5 puntos alrededor de Macri/Villarruel y Bregman/Del Caño.
La tercera vía o el outsider nacerían con una deficiencia de origen. Solo tendrían para cazar entre 25 y 30 puntos de un electorado heterogéneo y, en general, poco politizado.
En total, esos bloques se quedan con dos tercios de la torta electoral, y hasta un poco más. Para la oposición, la pregunta no es solo quién reemplaza a Milei, sino si hay agua suficiente en la pileta electoral.
Con información de: Clarín. Último Momento.

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