El clima de tensión permanente que rodea al presidente Javier Milei comienza a generar preocupación en los pasillos políticos de la Ciudad de Buenos Aires. Funcionarios del PRO y La Libertad Avanza que trabajan en el edificio de Uspallata y la Legislatura porteña admiten en privado que la situación se volvió insostenible.
"No se le pueden hacer planteos que vayan más allá de su lógica. Ni siquiera un simple comentario que contradiga sus ideas", confía un legislador porteño que prefiere el anonimato. El caso Adorni desnudó completamente esta situación, según coinciden varias fuentes consultadas en los despachos de la Legislatura.
Hay ministros que dicen por lo bajo que "resulta inadmisible seguir sosteniendo al jefe de Gabinete", pero reconocen que no se animan a decírselo a Milei directamente. La situación genera incomodidad: "Van a los cafés de Recoleta, al gimnasio o a una reunión familiar y gente que no conocen se les acerca para preguntarle por el supuesto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete".
En las reuniones de la mesa política, el tema se ignora pese a estar "al tope de las conversaciones en redes y portales". Como dice uno de los integrantes: "Más que fingir demencia, ya parecemos todos boludos". La mayoría, cuando habla Milei, hace silencio. Pero callar no es asentir.
El líder libertario ha agredido, a lo largo de estos dos años y medio, a la mayoría de los miembros del Círculo Rojo porteño, desde empresarios hasta cronistas de TV. Esta semana subió un peldaño más: acusó a la periodista Débora Plager de ser "cómplice de un genocidio" simplemente porque expresó estar a favor de la despenalización del aborto.
Paradójicamente, la Casa Rosada tuvo esta semana dos noticias muy favorables. La petrolera YPF anunció que invertirá 25 mil millones de dólares en Vaca Muerta para los próximos 15 años, lo que podría derivar en una producción de 240.000 barriles diarios de petróleo a partir de 2032. Además, la inflación de abril cedió al 2,6% y los analistas suponen que entró en un tobogán descendente.
Sin embargo, los escándalos y las reacciones presidenciales "se devoran las noticias positivas", que tampoco abundan. Patricia Bullrich y Guillermo Francos blanquearon, con palabras prudentes pero firmes, el inestable estado anímico con el que vive y gobierna Milei.
Funcionarios porteños que conocen al Presidente en situaciones de intimidad y trabajo notan un cambio: "Antes se irritaba cada tanto, frente a determinados estímulos. Hoy parece convivir en estado de agitación constante". Crea enemigos por todos lados, los ataca y no los suelta. Incluso, le cuesta perdonar a quienes le han pedido disculpas por errores puntuales.

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