Después del anuncio del presidente Javier Milei en la Bolsa de Cereales sobre la baja inmediata de retenciones para trigo y cebada, el equipo económico confirmó que también reducirá las alícuotas para maíz, sorgo y girasol a partir de 2027.
El ministro de Economía Luis Caputo, junto al secretario de Comercio Pablo Lavigne y el secretario de Agricultura Sergio Iraeta, detallaron en conferencia de prensa el cronograma completo de reducciones que abarcará hasta 2028.
Una de las principales confirmaciones fue que la soja tendrá una reducción mensual de 0,25 puntos porcentuales desde 2027, despejando las dudas que había generado Milei al condicionar inicialmente la baja a la recaudación fiscal. Cuando termine el primer mandato, la alícuota quedará en 21%, mientras que en 2028 la reducción mensual será de 0,5 puntos, llevando el derecho de exportación al 15% hacia fin de año.
Para el maíz y el sorgo, la reducción será trimestral. En el primer trimestre de 2027, las alícuotas bajarán del actual 8,5% al 8,25% y finalizarán ese año en 7,5%. Durante 2028, el recorte será de 0,5 puntos por trimestre, cerrando con una carga del 5,5%.
El girasol tendrá un esquema semestral. Desde el actual 4,5%, descenderá a 4,25% en el primer semestre de 2027 y luego a 4% en la segunda mitad del año. En 2028, la reducción será de 0,5 puntos por semestre, terminando en 3%.
El Gobierno también aclaró que los subproductos como harina y aceite, principales complejos exportadores del país que actualmente tributan 22,5%, tendrán una reducción proporcional.
Esta medida representa un cambio significativo en la política fiscal argentina, tradicionalmente dependiente de los derechos de exportación para financiar el gasto público. La decisión busca incentivar la producción agrícola y aumentar la generación de divisas, elementos clave para la estabilización macroeconómica que impulsa el gobierno libertario.
El sector agropecuario, históricamente crítico de las retenciones por considerarlas confiscatorias, había presionado durante años por estas reducciones. Ahora, con un cronograma claro y gradual, los productores podrán planificar sus inversiones con mayor certidumbre sobre la carga tributaria futura.

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