El gobierno de Javier Milei está protagonizando el movimiento político más fuerte de estos días: el avance para nombrar más de 100 jueces, fiscales y defensores oficiales, algunos con pasado vinculado al kirchnerismo, en medio de una feroz batalla interna por el control de la estrategia judicial.
La situación del Poder Judicial es alarmante. Solo en el caso de los jueces, hay un 37% de cargos vacantes. Entre los fiscales, el porcentaje sube a 42%. Estas vacantes generan anormalidades como que un juez cubra varios juzgados a la vez, fomentando discrecionalidad y corrupción.
Aunque en su último discurso frente al Congreso, Milei apuntó contra Alberto Fernández por las vacantes judiciales, lo cierto es que en los dos primeros años de gestión libertaria el Senado solo nombró a un magistrado. El dato revela el fracaso de la dupla que estaba a cargo del tema: el poderoso asesor Santiago Caputo y su delfín Sebastián Amerio.
El trío karinista (Karina Milei y los primos Martín y Eduardo "Lule" Menem) venía de un triunfo electoral resonante y puso la mira en ese objetivo. El primer paso fue correr a Amerio como eventual reemplazante de Mariano Cúneo Libarona y poner a Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia.
El segundo movimiento fue estratégico. La jugada que peor dejó expuesto a Caputo fue intentar renovar el Poder Judicial desde arriba. En tándem con Ricardo Lorenzetti, convencieron a Milei de ocupar las dos vacantes de la Corte Suprema con Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Perdieron por goleada.
El karinismo tomó dos enseñanzas de esa derrota: el avance judicial debía hacerse de abajo hacia arriba, cubriendo primero cargos de primera instancia, y en lugar de enfrentarlo, se aliaron con el presidente de la Corte, Horacio Rosatti.
El destemplado tuit de Santiago Caputo contra Rosatti la semana pasada, acusándolo de "salir a operar" por "miedo a que se lo lleven puesto", confirmó que la interna siempre supera su peor momento y que el asesor seguirá dando pelea.
Una fuente que sigue el tema desde adentro asegura que fue el propio Caputo quien llevó la lista de jueces vinculados con el kirchnerismo para que el Presidente la voltee. Fracasó otra vez.
Fuentes políticas y judiciales coinciden en que no habría un mega acuerdo entre libertarios y kirchneristas para avanzar con los nombramientos, pero sí negociaciones puntuales para ciertos lugares. También está en debate cuál es el sello irrefutable para determinar que un candidato es kirchnerista en la actualidad.

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