El presidente Javier Milei sostuvo ante inversores en The Economic Club of New York que no le preocupa una posible recesión y extendió su promesa de que 2028 será el mejor año económico de la historia de Argentina si es reelecto.
La respuesta llegó durante una entrevista con John Micklethwait, editor jefe de Bloomberg, en un encuentro con ejecutivos e inversores. El mandatario, que había evitado entrevistas de riesgo, mantuvo la compostura y volvió a estirar el plazo del modelo libertario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había advertido a mediados de abril que los siguientes 18 meses serían los mejores de las últimas décadas. Ahora, el Presidente parece haber dejado a un lado esa profecía y habla directamente del inicio de otro mandato.
El dato de fondo es que el propio Gobierno reconoce que los pronósticos de recuperación para este año no se cumplieron. En Casa Rosada admiten que los últimos números son desalentadores, aunque insisten en que la receta no se modifica en el período electoral.
Un funcionario citado por Clarín resumió la lógica oficial: “Si afloja por la campaña, la gente puede pensar ‘¿Para qué tanto sacrificio? ¿Por qué no lo hizo antes’”. El mensaje interno es aguantar hasta el segundo trimestre y esperar una mejora en la calle en marzo/abril del año próximo.
La foto macroeconómica, en cambio, muestra luces rojas. La actividad económica cayó 1,4% interanual en julio y 2,9% frente al mes anterior, mientras el PBI bajó 0,6% en el segundo trimestre respecto del primero.
El desempleo subió a 7,9%, revirtiendo la mejora de 2025 cuando llegó a 6,6% en el tercer trimestre.
La pobreza aumentó 4,1 puntos y llegó a 32,3% en el primer semestre de 2026, tras haber bajado desde 54,9% en la primera mitad de 2024.
Tampoco se recuperó el consumo. Las ventas en supermercados cayeron 2,1% en julio contra igual mes de 2025 y acumulan un retroceso de 2,7% en lo que va del año. El riesgo país superó los 600 puntos, el registro más alto en seis meses.
El oficialismo apuesta a una baja más pronunciada de la inflación y a revisiones de paritarias entre octubre y diciembre para recuperar poder adquisitivo en asalariados formales. En Palacio de Hacienda esperan que el programa de créditos hipotecarios, con 2 billones de pesos del FGS de la Anses, reactive la construcción.
La estrategia electoral, entonces, no descansa en un repunte inmediato. El Gobierno confía en que la consolidación gradual de los primeros meses de 2027 le permita cruzar el “desierto económico” y llegar a las urnas con la promesa de un 2028 histórico.

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