La despedida de Lionel Messi con la Selección Argentina ya se siente en Ezeiza. Pasadas las cinco de la tarde, el capitán se sentó por última vez en el vestuario del predio y después encabezó la salida al campo de juego, acompañado por sus últimos laderos.
Lo secundaban De Paul, Lo Celso y Otamendi, convocados solo para este encuentro. Un poco más atrás aparecieron Cuti Romero, Lisandro Martínez y Julián Álvarez.
La previa describe el ambiente como un “cóctel de sentimientos” que debe pasar por el cuerpo del capitán. Aun así, el disfrute aparece como el principal deseo para la última función de este martes en el Estadio Monumental.
El clima del lunes tuvo una mezcla de nostalgia, sentimientos y expectativa. En la rotonda del ingreso principal se juntó mucha gente con banderas, gorros, indumentaria de la Selección y camisetas con el número más emblemático del capitán.
Hacía mucho tiempo que, en un día de entrenamiento normal, no se juntaba tanta gente en la rotonda que da al ingreso principal. Ese movimiento de hinchas reforzó la idea de una despedida que se vive más allá de la cancha.
La prensa también marcó la diferencia: llegaron más de 1.000 pedidos de acreditación para el partido desde diversas partes del mundo. Aproximadamente un centenar estuvo en la última práctica en el predio que lleva su nombre.
Puntualmente a las 17:30, los jugadores empezaron a pisar la cancha principal del complejo, frente al edificio de concentración y cerca del gimnasio donde realizan los movimientos físicos iniciales. En ese espacio, Messi se ubicó en el famoso “que no se caiga” junto a sus compañeros de siempre.
El predio, que lleva el nombre del capitán, fue el escenario de la última práctica. La cancha principal está frente al edificio de concentración y en el trayecto aparece el gimnasio donde los futbolistas realizan los movimientos físicos iniciales.
En ese lugar se vivió uno de los momentos más graciosos: Messi le tiró un pase exigido a De Paul, que no la pudo dominar. Recibió algunos “golpecitos” del resto de sus compañeros, mientras el astro se hacía el distraído riéndose.
Faltaban, entre otros, Leandro Paredes, ausente por suspensión. El mediocampista sí había estado el domingo en el súper asado que sirvió de agasajo para el capitán argentino.
Para Lanús y el resto del fútbol de AMBA, la despedida vuelve a poner a Ezeiza y el Estadio Monumental en el centro del mapa futbolero. El partido de este martes a las 20:00 frente a Benín cierra una etapa y deja un clima de cierre que se vive en todo el área metropolitana.
Con información de: Clarín. Nota de Diego Sanmartino.

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