Tras el 3-0 ante Benín, el Monumental vivió una despedida definitiva: más de 85.000 almas vieron a Lionel Messi tomar el micrófono para decir adiós a la Selección Argentina.
Antes del micrófono, la noche ya había marcado el tono: un show de drones y la presentación musical de Soledad Pastorutti precedieron al momento más difícil.
Ante la magnitud del cierre, su voz se resquebrazó y confesó: “En lo primero que pienso es en mi viejo”. Agradeció defender la camiseta “hasta en los peores momentos” y admitió que no volver a jugar será “un dolor muy grande”.
El capitán reconoció que “Nunca dejé de luchar, de pelear, de dar lo máximo” y confesó que le gustaría seguir jugando “toda la vida”, porque defender la camiseta es “lo más lindo que te puede pasar”.
Messi también cerró el debate sobre la última final: “no pasó nada raro como se dice” y describió el partido contra Inglaterra como “un desgaste muy grande”. El estadio interrumpió el discurso con el grito de “el que no salta es un inglés”.
La mención encendió al Monumental y contagió a sus compañeros, que comenzaron a saltar abrazados. Para el capitán, el equipo llegó “con lo justo”, peleó “como lo hicimos siempre” y estuvo “muy cerquita” de ser campeón.
El 10 repartió elogios al grupo que lo acompañó: “me hicieron cumplir el sueño de chiquito” y destacó que tenía “guerreros al lado” que “se dejaban la vida”. Agradeció a los hinchas que llenaron estadios en Mundiales y Copas América.
Messi valoró el esfuerzo de la gente: “siempre jugué con la cancha llena en Mundiales y Copas América” y recordó que “siempre fuimos locales en todos lados”.
Recordó el primer partido después del Mundial de Qatar como “uno de los días más felices de mi carrera”. Hoy, en cambio, definió la despedida como “el día más triste” y prometió estar “del otro lado”, bancando a estos chicos y a todos los que vengan.
De cara al futuro, dejó una advertencia: “Van a venir momentos duros” porque no es normal lo que hicieron. Y fue contundente: “Para conseguir objetivos grandes, hay que conseguir grupos fuertes y unidos”.
De cara al futuro, Messi dejó un llamado a los “grupos fuertes y unidos”. Y sentenció: “cuando estamos unidos superamos cualquier cosa”.
Messi cerró estirando el desenlace: “Estoy hablando más que nunca” y “no quiero dejar la cancha”. Se despidió con “los quiero” y como “un agradecido de ser argentino”.

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