A menos de 24 horas de que entre en vigencia parcial el histórico acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el Gobierno argentino estableció la reglamentación definitiva para que las empresas nacionales puedan acceder a los contingentes arancelarios agroindustriales negociados tras décadas de tratativas.
La Secretaría de Agricultura publicó hoy las resoluciones 50/2026 y 53/2026 en el Boletín Oficial, definiendo los mecanismos mediante los cuales las compañías argentinas podrán aprovechar las 21 cuotas que la UE otorgó para diferentes productos del bloque sudamericano.
Entre los productos beneficiados se destacan las cuotas para carne bovina fresca y congelada (99.000 toneladas con arancel del 7,5%), carne aviar (180.000 toneladas sin arancel), maíz (1.000.000 toneladas sin arancel), miel (45.000 toneladas), arroz (60.000 toneladas) y ovoproductos (6.000 toneladas), todos con implementación gradual en cinco años.
Desde la cartera agropecuaria destacaron que estas medidas "consolidan a la UE como un socio comercial estratégico, a través de exportaciones de alto valor agregado realizadas por numerosas empresas argentinas altamente integradas en este flujo comercial".
El acuerdo también contempla beneficios recíprocos: el Mercosur concedió 11 contingentes al bloque europeo, de los cuales cuatro serán permanentes (quesos, ajos, leche maternizada y leche en polvo) y siete se transformarán en libre comercio tras 10 o 14 años de aplicación, según el producto.
Sin embargo, el proceso estará sujeto a un licenciamiento previo para el ingreso de productos europeos al territorio argentino, una medida que busca garantizar el control sobre las importaciones en sectores sensibles.
La entrada en vigor será parcial o provisional debido a que el Parlamento Europeo envió el acuerdo a revisión de la justicia europea, impulsado por países que se oponen al entendimiento. No obstante, los países favorables lograron que el Consejo Europeo diera mandato a la Comisión para implementarlo parcialmente mientras se resuelve la revisión judicial.
Para las empresas del AMBA, particularmente las del sector agroalimentario concentradas en la zona norte del conurbano, este acuerdo representa una oportunidad significativa. Compañías procesadoras de carne, lácteos y cereales con base en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires podrán acceder a un mercado de más de 400 millones de consumidores europeos con condiciones preferenciales.
El desafío inmediato radica en la coordinación entre los países del Mercosur para definir cómo se distribuirán estas cuotas compartidas. Argentina deberá negociar con Brasil, Paraguay y Uruguay la asignación de cada contingente, un proceso que determinará qué porcentaje de cada cuota corresponderá a las empresas nacionales.
Según el comunicado oficial, el acuerdo "liberaliza el 84% de los aranceles de las exportaciones de productos agroindustriales del Mercosur y establece cuotas o preferencias fijas para casi el total de los productos restantes", creando un marco regulatorio que brinda previsibilidad para las inversiones en las cadenas productivas.
No obstante, el texto contempla salvaguardas que podrían aplicarse a 24 productos agropecuarios, incluyendo carnes frescas, lácteos, cereales y miel, un mecanismo de protección que podría activarse ante aumentos súbitos de importaciones que afecten a los productores europeos.

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