Un testimonio clave sacudió la séptima jornada del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. El médico forense Federico Corasaniti, quien participó de la autopsia del Diez, declaró desde España que el astro futbolístico sufrió "una agonía exteriorizada" y descartó categóricamente una muerte súbita.
Corasaniti, que en 2020 era jefe del Cuerpo Médico del Departamento Judicial de San Isidro, relató detalles estremecedores del estado del cuerpo de Maradona. "Tenía signos de edema", explicó vía Zoom, y describió que el ex capitán de la Selección presentaba rigidez cadavérica y un "falso hongo de espuma" en la boca, producto de la mezcla de aire y líquido en las vías respiratorias.
El testimonio fue demoledor para quienes sostienen que Maradona murió de forma repentina. "Súbito esto no puede ser", afirmó el perito, quien explicó que el edema generalizado se produce por "fallas crónicas" de órganos vitales como el corazón, riñón o hígado, condiciones que "venían con bastante tiempo".
Uno de los datos más impactantes fue el peso del corazón de Maradona: 503 gramos, casi el doble de una persona normal. El médico detalló que "la pared del ventrículo izquierdo estaba adelgazada", no llegaba a un centímetro, configurando una cardiopatía dilatada que, sumada al edema, generó la insuficiencia cardíaca fatal.
La data de muerte establecida por Corasaniti ubica el fallecimiento aproximadamente a las 12 del mediodía del 25 de noviembre de 2020. El llamado a la ambulancia fue a las 12.16 y la llegada se produjo 12 minutos más tarde. Sin embargo, un detalle clave emergió del testimonio: no se encontró contenido gástrico en el estómago de Maradona, pese a que testigos aseguraron que había desayunado esa mañana.
Este dato es crucial para la acusación, que busca demostrar que Maradona murió tras al menos 12 horas de agonía durante las cuales no fue controlado por los especialistas a cargo de su cuidado. La ausencia de alimento en el estómago sugiere que el proceso de muerte comenzó mucho antes del mediodía.
El testimonio también tocó la polémica bibliografía aportada por Leopoldo Luque, el neurocirujano acusado, quien presentó estudios del hemisferio norte para contradecir los resultados de la autopsia. Corasaniti explicó que esas tablas corresponden a poblaciones más altas y obesas: "En Estados Unidos el promedio de altura es 1,80 metros y en Argentina 1,72".
La defensa de Luque, encabezada por el abogado Francisco Oneto, intentó desacreditar esta diferencia citando bibliografía que reduce la diferencia de altura a un centímetro. Sin embargo, Corasaniti se mantuvo cauto: "No descarto ni afirmo", respondió tras un tenso intercambio con el presidente del tribunal.
El juicio continúa en el Tribunal Oral Criminal N° 7 de San Isidro, donde se juzga a ocho personas por homicidio culposo agravado en la muerte del ídolo mundial. Las declaraciones de este martes refuerzan la hipótesis de la acusación sobre el abandono de persona y la falta de control médico adecuado en las horas críticas previas al fallecimiento.

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