Nadia Soledad Núñez no puede cerrar los ojos sin ver la cara de Agustín Rivero, el estudiante de 22 años que murió en sus brazos el viernes por la tarde tras ser baleado durante un robo en Temperley. La mujer de 43 años conocía al joven de toda la vida y fue testigo directo del crimen que conmocionó al barrio del sur del conurbano bonaerense.
"Fue desgarrador verlo a Agustín así", relató la vecina que caminaba por la calle cuando vio un Volkswagen Voyage acelerar y detenerse bruscamente. Agustín regresaba de una clase particular de inglés para prepararse para un examen en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde estudiaba Administración de Empresas y Gestión Aduanera.
"Yo lo vi, yo no me voy a olvidar la cara de Agus esperando que pase este auto, viendo cómo se bajó esta persona", recordó Nadia. El atacante se bajó del vehículo y le gritó "¡Dame las cosas!" al joven, quien no opuso resistencia. Sin embargo, el delincuente le disparó de todas formas.
Herido de muerte, Agustín corrió hasta la casa de Nadia, donde su hijo -que también se llama Agustín- intentó ayudarlo. "Solo le llegó a pedir perdón a mi hijo porque se chocaba con las cosas. Me dijo 'llamame a la ambulancia' y se desplomó en mis brazos", relató la mujer entre lágrimas.
El crimen ocurrió a pocas cuadras de la casa donde Agustín vivía con sus padres, Silvina Weitsel (48) y Fernando Rivero (52), y su hermana menor de 10 años. En el barrio lo conocían todos por su carácter trabajador: cortaba el pasto de los vecinos para juntar algunos pesos y no pedirle dinero a su familia.
"Es un nene que no se merecía esto, es un nene que tenía que estar acá. Nos rompieron a todos los vecinos y a sus papás. Lo único que pedimos es justicia y que respeten a sus amigos y a la familia", pidió Nadia. Los vecinos lo describen como un joven estudioso que "no salía a bailar, no tenía junta".
Por el homicidio hay dos detenidos: Lautaro Ezequiel Silva (21) y Miguel Ángel Silva (25), hermanos que fueron indagados por el fiscal César Lucero de la fiscalía N° 7 de Lomas de Zamora. Ambos intentaron desligarse del crimen durante sus declaraciones.
La banda había comenzado su "gira" delictiva a las 16 horas cuando robaron el Voyage en Lanús. Veinte minutos antes de asesinar a Agustín, asaltaron a otro vecino en la calle Madreselva para robarle una Renault Kangoo gris que usaron como apoyo en el homicidio.
La DDI de la Bonaerense allanó una casa en la calle Blas Parera de Lanús donde detuvieron a los hermanos Silva y encontraron buzos negros y rojos similares a los que vestían los asesinos en las grabaciones del crimen. La búsqueda continúa para dar con otros dos prófugos identificados, entre los que estaría el autor material del disparo.
Con información de: Clarín

Comentarios