Un llamado al 911 por un incendio en el barrio Matadero, de Quitilipi, en Chaco, terminó con cinco cuerpos.
A las seis de la mañana del domingo, la Policía llegó a la calle Islas Malvinas al 1200 y encontró a tres menores con cortes en el cuello y a una mujer muerta, con signos de estrangulación.
En el frente estaba desvanecido Alberto Luis Ávalos, de 22 años. Su madre rescató de sus brazos, ya sin vida, al bebé de cinco meses que tenía con Rocío Aranda, de 22.
Las otras víctimas fueron otro hijo de la mujer, de 4 años, y dos sobrinos, una nena de 5 y un nene de 4, hijos de su hermana María, de 27.
Tras la masacre, Ávalos intentó suicidarse con una soga en el techo de la construcción de madera y nylon, pero se cayó. Lo encontraron inconsciente por inhalación de humo, lo que, según creen, habría matado al bebé.
Al volver en sí, en el hospital, ya esposado, se puso agresivo y lo controlaron entre cinco policías. “Estaba como poseído. Daba alaridos, aunque creemos que podría estar alcoholizado o drogado”, dijeron investigadores.
El médico lo diagnosticó con un cuadro de psicosis aguda y detectó signos de posible intoxicación con drogas. El domingo a la tarde lo trasladaron al Complejo Penitenciario N° 2 de Presidencia Roque Sáenz Peña, en una cárcel común, pero aislado.
“Si lo ponen con el resto de los presos, lo van a matar”, admitieron fuentes. No había denuncias por violencia de género. La familia había estado hasta las diez de la noche del sábado en una iglesia a dos cuadras.
La Policía y los bomberos encontraron a dos nenes calcinados en la casa. En una habitación estaban la mujer, en el suelo, y una nena, sobre la cama. El bebé, nacido el 26 de mayo, era el único hijo en común.
Tomó intervención el fiscal Gustavo Valero, subrogante de la Fiscalía N° 1 de Sáenz Peña, y dispuso el Gabinete Científico y el médico policial. Este informó que los tres menores tenían cortes en el cuello.
Aranda tenía una escoriación lumbar y el bebé livideces en el cuello. La autopsia se hacía este lunes en la morgue judicial de Sáenz Peña. Secuestraron tres celulares, un cuchillo de 27 centímetros, un cabo con manchas rojizas, un encendedor, partes de soga y una sábana con sangre.
El comisario general Fernando Romero, jefe de la Policía del Chaco, dijo que le pusieron “doble custodia” al sospechoso hasta llevarlo a la alcaidía.
Además, Brian Barrios, padre de los dos hijos de su ex pareja, María Ávalos, la amenazó de muerte: “Te voy a degollar”.
Se activó el protocolo de violencia de género y lo detuvieron en la terminal de ómnibus de Resistencia a las cuatro de la madrugada del lunes.
El comisario principal Lucas Kiewczun, de la seccional de Quitilipi, dijo que en el barrio viven varios familiares en modestas construcciones. Los allegados contaron que Ávalos era changarín, iba a un aserradero y tenía “problemas de consumo”.
Con información de: Clarín, la Policía del Chaco y el fiscal Gustavo Valero.

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