La seguridad financiera atraviesa una crisis sin precedentes que golpea directamente a los usuarios bancarios de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Según un informe de la empresa de ciberseguridad Kaspersky, más de un millón de cuentas de banca online fueron comprometidas durante 2025, marcando un punto de inflexión en las estrategias del cibercrimen.
El estudio revela que los atacantes están abandonando el malware bancario tradicional para migrar hacia técnicas más sofisticadas de robo de credenciales, aprovechando la ingeniería social, la dark web y la reutilización masiva de datos personales. Esta evolución representa un riesgo particular para los millones de porteños y bonaerenses que gestionan sus finanzas a través de aplicaciones móviles y home banking.
Durante 2025, las páginas fraudulentas que imitan tiendas online lideraron los ataques con un 48,5%, seguidas por la suplantación de bancos (26,1%) y sistemas de pago (25,5%). En América Latina, donde se incluye Argentina, el 46,3% de los ataques de phishing financiero se dirigieron a comercios electrónicos y el 42,25% a entidades bancarias.
La situación se agrava con el crecimiento exponencial de los llamados infostealers, programas diseñados específicamente para robar credenciales de acceso, cookies, números de tarjetas y datos de autocompletado en navegadores. Kaspersky reporta que las detecciones de estos programas maliciosos crecieron un 59% a nivel global y un 35% en América Latina entre 2024 y 2025.
El impacto es devastador: más de un millón de cuentas de los 100 bancos más grandes del mundo fueron comprometidas por infostealers durante 2025, con sus credenciales circulando abiertamente en la dark web. Brasil, uno de los países más afectados junto a India y España, muestra la vulnerabilidad regional que también alcanza a Argentina.
Particularmente preocupante es que el 74% de las tarjetas bancarias comprometidas y publicadas en la dark web seguían siendo válidas en marzo de 2026, lo que implica un riesgo sostenido para los titulares. Los usuarios del AMBA, acostumbrados a operar con múltiples aplicaciones bancarias y billeteras digitales, enfrentan un escenario donde sus datos pueden estar siendo comercializados en mercados criminales.
Los ataques de malware bancario móvil crecieron un 50% respecto al año anterior, un dato alarmante considerando que la mayoría de los porteños y bonaerenses utilizan sus smartphones para transferencias, pagos con QR y consultas de saldo. La migración hacia dispositivos móviles, acelerada durante la pandemia, convirtió a estos aparatos en el nuevo objetivo prioritario de los ciberdelincuentes.
Los expertos recomiendan a los usuarios implementar autenticación de doble factor, mantener actualizados los sistemas operativos, evitar conexiones a redes WiFi públicas para operaciones bancarias y verificar siempre la autenticidad de los sitios web antes de ingresar credenciales. La prevención ya no puede ser reactiva: la educación digital y la actualización constante son fundamentales para resistir el avance del cibercrimen financiero que amenaza los ahorros de millones de argentinos.

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