Marta Fort, participante de MasterChef Celebrity en Telefe, repasó su relación con su hermano Felipe y los momentos que comparten.
Fort comparte todo tipo de momentos con su hermano, desde viajes laborales hasta vacaciones.
La hija de Ricardo Fort describió el vínculo como una mezcla de afecto y roces cotidianos y explicó que se afianzó desde que comenzó a vivir sola.
«Es un amor-odio constante», resumió, y agregó que es «la única persona en la vida que yo le dije te amo».
Aunque reconoció que se lo dijo «de la forma más falopera posible», remarcó que la expresión ocurrió en una fiesta electrónica y fue sincera.
Insistió en que fue en serio y señaló que la distancia que implicó mudarse sola modificó la dinámica con su hermano.
«Nos ayudó mucho que yo me vaya a vivir sola», dijo, y recordó que ahora «vamos a tomar un café juntos» y que él fue a su casa.
Fort sostuvo que su hermano nunca tuvo tanto interés en verla como ahora y que comparten cenas y un juego de mesa.
Según contó, hoy en día comparten cafés, comidas y partidas de buraco, aunque admite que no le presta demasiada atención al juego.
«Jugamos al juego de mesa más aburrido que te podría contar y cenamos. Buraco», explicó, y recordó que Felipe ama y odia jugar con ella.
Felipe, según su relato, ama y odia jugar con ella porque «yo no entiendo nada ni me interesa», y él «obvio gana».
Según su relato, él la putea porque no le presta tanta atención y ella está ahí con su copa de vino, riéndose.
En el plano televisivo, Fort repasó un imprevisto durante una de las pruebas de su debut, cuando se golpeó al intentar romper un bloque de hielo.
La consigna incluía chipirones encerrados en una estructura congelada y un tiempo acotado para resolver la preparación, y ella no advirtió la lesión por la tensión de la competencia.
«Creo que nos dieron 60 minutos para cocinar. Treinta estuve con el hielo», relató en diálogo con Marixa Balli.
Aclaró que no sufrió un corte, sino un golpe: «Tengo un chichón acá que ahora se me fue un poquito. Pero ni lo sentí, de los nervios».
También indicó que tenía la mano congelada por el frío, una dificultad adicional al momento de manipular los elementos de su estación.
Aunque había practicado antes con un chef y sabía cómo cocinar los chipirones, no esperaba que el ingrediente estuviera dentro de un bloque congelado.
«No esperaba que estuvieran dentro de un hielo», afirmó, y precisó que su isla de cocina quedó desordenada mientras procuraba romper la estructura.
Pidió ayuda a otros participantes para continuar: recurrió a Sebastián Prestay y, en otro momento de la prueba, a Grego Rossello.
A pesar de los contratiempos, llegó a presentar su plato ante el jurado y, tras verse en la emisión, dio su propia evaluación de la preparación.
Rechazó que el arroz hubiera quedado crudo: «Yo le daba un siete. Yo me lo morfé todo el arroz», sostuvo, y explicó que prefiere comerlo «medio al dente».

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