El rey Mohammed VI designó el martes a Fatima Zahra Mansouri como primera ministra de Marruecos, un nombramiento que la propia Mansouri calificó de histórico y que llega tras las elecciones legislativas de la semana pasada.
Según un comunicado del Ministerio de la Casa Real difundido por la agencia estatal Maghreb Arab Presse, Mansouri es abogada y política del partido centrista Autenticidad y Modernidad, y deberá formar un nuevo gobierno.
En su primera aparición pública, la nueva primera ministra calificó la designación de “histórica” y la describió como una victoria para todas las mujeres del reino. “Esto no es solo orgullo para mí, sino orgullo para todas las mujeres”, dijo, y añadió: “Este es un mensaje para todas las mujeres del reino”.
El cambio de conducción ocurre en un contexto electoral marcado por baja participación, la más baja en casi dos décadas, y por la frustración por el desempleo y los servicios públicos deficientes. También pesa la preocupación por el éxodo de marroquíes en busca de mejores oportunidades económicas.
Marruecos es una monarquía constitucional: el rey nombra al primer ministro del partido que obtiene más escaños. El Partido Autenticidad y Modernidad logró 97 de 395 bancas, muy lejos de la mayoría, por lo que Mansouri deberá armar una coalición.
Mansouri, de 50 años, fue la primera mujer en ocupar la alcaldía de Marrakech en 2009 y se desempeñó como ministra de Urbanismo y Vivienda. Estudió derecho en Marruecos, Francia y Estados Unidos, y ejerció como abogada inmobiliaria en Marrakech.
Su padre, Abderrahmane El Mansouri, fue destacado abogado, funcionario local en Marrakech, dirigente del colegio de abogados de la ciudad y embajador de Marruecos en los Emiratos Árabes Unidos. Hasta poco antes del anuncio, no era la candidata más probable para liderar el gobierno.
El rey la recibió en el Palacio Real de Rabat antes del anuncio, y un vídeo mostró a ambos saludándose y conversando el martes. Antes, el favorito era Fouzi Lekjaa, ministro de Presupuesto y presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol, cuyo nombre sonaba con fuerza por el proyecto de la Copa Mundial de Fútbol de 2030.
El nombramiento refuerza la narrativa de modernización y progreso de la mujer impulsada por el Estado, aunque algunos analistas señalan que las mujeres siguen siendo vulnerables. “Desde la perspectiva del régimen, tener una mujer como primera ministra tiene enormes consecuencias”, dijo Intissar Fakir, investigadora del Instituto de Oriente Medio en Washington.
Con información de: Clarín, que citó el comunicado de Maghreb Arab Presse.

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