Un mes después de la muerte de Maricarmen Abascal, familiares, amigos y vecinos se reunieron frente al edificio de Sainz de Baranda 46, en Retiro, para recordarla.
El acto fue organizado por el Sindicato de Inquilinas, la FRAVM y la Asociación Vecinal Retiro Norte. Los asistentes se juntaron en torno a una pancarta con el lema “Maricarmen no te olvidamos”.
Entre los presentes estuvieron Reyes Maroto, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, y Paca Sauquillo, presidenta del PSOE de Madrid. También participó Vicente Losada, primo de Maricarmen.
Abascal murió el 7 de octubre en el hospital Gregorio Marañón, donde fue trasladada tras su desahucio del 23 de septiembre. Su caso derivó en protestas por el derecho a la vivienda, que incluyeron una acampada en la Puerta del Sol.
Según recordó el Sindicato de Inquilinas, Maricarmen enfrentó cuatro intentos de desahucio y jamás se rindió. Durante el homenaje, Losada dijo que su prima, a sus 87 años, se vio obligada a luchar por lo único que le quedaba: su hogar.
“Maricarmen no ha sido víctima de una casualidad. Es la víctima de un modelo de vivienda cruel que prioriza los balances de los fondos de inversión y la especulación por encima de la vida de las personas”, afirmó. También reclamó una ley que impida la actuación de los fondos de inversión especulativos en los servicios esenciales.
“No vamos a parar hasta que la vivienda sea un derecho y no un negocio”, concluyó. La presidenta de la Asociación Vecinal Retiro Norte, Mari Ángeles Rodríguez, repasó los últimos meses de la vecina, a quien habían acompañado en sus tareas diarias.
Rodríguez aseguró que el día del desahucio acudieron a la calle más de 30 furgones policiales y afirmó que el desenlace se podía haber evitado. Defendió que los vecinos puedan vivir, envejecer y morir en sus casas y en su barrio.
La vecina Julita Hernández trazó la biografía de Abascal y su llegada al barrio con 17 años. Según explicó, los cambios más importantes se produjeron cuando familias propietarias de bloques enteros los vendieron para convertirlos en vivienda cara en propiedad o en pisos turísticos.
“Estos son los cambios contra los que luchamos, para que la vivienda siga siendo un derecho y no una mercancía”, señaló. La presidenta del Sindicato de Inquilinas, Sabina Carrá, afirmó que la “oleada de rabia” que se despertó tras la muerte de Abascal se ha transformado en organización.
Carrá anunció que “el miércoles que viene” hay que “parar todo para cambiarlo todo”, en alusión a la huelga general convocada el 11 de noviembre. El presidente de la FRAVM, Jorge Nacarino, dijo que el mejor homenaje a Abascal es que la huelga sea “un gran éxito”.
Nacarino pidió que, tras las elecciones del 29 de noviembre, no se repita un Congreso de derechas que tumbe lo que se pelea en la calle. Asimismo, asistió Paca Blanco, vecina de Retiro Sur con una orden de desahucio fijada para el 30 de noviembre.
Blanco explicó que le comunicaron que el lanzamiento se suspende dos meses. “Nos vemos en la huelga general, y nos vemos en el desahucio, y nos vemos en las calles”, concluyó. El caso vuelve a poner en el centro el debate por el derecho a la vivienda frente a la especulación.
El homenaje también sirvió para visibilizar a otras personas que enfrentan desahucios. La presencia de Paca Blanco y de las organizaciones vecinales mostró que el caso de Abascal no se agotó en una despedida, sino que se convirtió en una convocatoria colectiva.

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