A los 83 años, Marcos Valle sigue siendo una fuerza creativa imparable. El legendario compositor carioca, nacido en 1943, regresará a Buenos Aires en septiembre para presentarse nuevamente en la sala Deseo, el mismo escenario que lo recibió por primera vez en suelo argentino el año pasado.
Aquella primera cita porteña tuvo poco de retrospectiva nostálgica. Aunque Valle interpretó canciones de todas las épocas de su extensa carrera, el repertorio se sintió completamente actual: un catálogo que sigue fresco y que conquista nuevos oyentes en la generación de sus nietos, fascinados por la amplitud y diversidad de una obra que continúa en desarrollo.
En diálogo con Clarín, Valle recordó sus primeros años en Río de Janeiro y cómo la ciudad moldeó su sonido. "Cuando tenía 13 años, mis padres se mudaron de Copacabana a Leblon, que era un lugar bastante salvaje entonces. Todos le decían a mi padre que estaba loco por irse a vivir ahí", relató el músico.
Esa mudanza familiar resultó ser providencial para la carrera de Valle. La casa en construcción donde vivían se convirtió en un punto de encuentro musical: "Convivíamos con los albañiles, que se reunían cerca, con otros colegas suyos de la zona, a tocar música. Sonaban sambas y la música de la macumba, y yo escuchaba desde mi casa".
Pero el momento más extraordinario llegó cuando Tom Jobim se mudó enfrente de la familia Valle. "Fue fantástico porque nos hablábamos de una vereda a la otra: a veces su piano estaba desafinado, entonces nos pedía que fuéramos a nuestra casa. Muchas veces he tenido a Jobim tomando un scotch con mi padre, incluso con Dorival Caymmi y Jorge Amado".
Valle pertenece a la segunda generación de músicos de la bossa nova, con su primera canción grabada en 1962. Según su análisis, el género nació en 1958 en un contexto político y social ideal: "Era un tiempo perfecto para esa música porque era una época feliz en Brasil. Teníamos a Juscelino Kubitschek, que era 'el presidente bossa nova': amaba la música e invitaba a los artistas a su casa".
El compositor describió el Río de aquellos años como un lugar "más seguro, con menos gente, donde la playa no estaba tan atestada y el agua estaba más limpia". Esa mezcla de sol, sensualidad y optimismo político creó el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de uno de los movimientos musicales más influyentes del siglo XX.
Actualmente, Valle vive en Recreio dos Bandeirantes, más alejado del centro carioca pero cerca del mar. "Es algo espiritual para mí poder ver el mar y las montañas. Y es importante que haya poco ruido", explicó sobre su elección de residencia.
Su regreso a Buenos Aires llega en un momento de intensa actividad creativa, con nuevas grabaciones en proceso. Para el público porteño, será una nueva oportunidad de experimentar en vivo el repertorio de uno de los grandes maestros de la música popular brasileña, cuya obra sigue conquistando generaciones.

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