El gobierno de Javier Milei enfrentó este jueves la quinta Marcha Federal Universitaria, una movilización multitudinaria frente al Congreso de la Nación que combinó reclamos universitarios, tensión judicial y disputa política.
La jornada reunió a estudiantes, docentes, organizaciones sociales y políticas en las inmediaciones del Congreso, y se sumó a una nueva pulseada por el financiamiento de las universidades públicas.
Desde las 13, miles de manifestantes comenzaron a concentrarse con columnas de agrupaciones universitarias, movimientos sociales y políticos, y sindicatos que se plegaron a la convocatoria.
Durante las primeras horas, la movilización se desarrolló sin mayores sobresaltos. Sin embargo, pasadas las 14, un grupo de encapuchados provocó incidentes frente al vallado de Gendarmería Nacional.
Según fuentes oficiales, los disturbios dejaron un saldo provisorio de cinco policías heridos y una persona detenida. El balance podría actualizarse con el correr de las horas.
Los encapuchados aparecieron frente al vallado que separaba a los manifestantes de los efectivos de Gendarmería Nacional, desplegados a pocos metros del Congreso sobre la avenida Entre Ríos.
Algunos de ellos llevaban mochilas y latas de cerveza y mantenían sus rostros cubiertos. Su presencia generó tensión entre los propios manifestantes.
Un grupo de jubilados autoconvocados intentó alejarlos del vallado para evitar que se produjeran incidentes. Pese a esos intentos, los encapuchados comenzaron a arrojar piedras hacia los gendarmes y trataron de derribar las vallas metálicas.
El clima también jugó en contra de la convocatoria. Pasadas las 15 comenzó a llover sobre la zona del Congreso, mientras en el escenario principal todavía se sucedían discursos con críticas a la administración Milei.
La combinación de los incidentes y la lluvia provocó que parte de la multitud comenzara a desconcentrarse antes de lo previsto.
La nueva demostración de fuerza llegó en medio de una pulseada institucional por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y ratificada pese al veto presidencial.
En las últimas horas, la Justicia le dio un respiro a la Casa Rosada al suspender provisoriamente las multas de $100.000 diarios que pesaban sobre el jefe de Gabinete, Diego Santilli, por el incumplimiento de una medida cautelar que exigía actualizar salarios y becas.
El alivio judicial no resolvió la controversia de fondo. El Gobierno mantiene su resistencia a aplicar plenamente la norma por sus consecuencias presupuestarias, mientras las universidades reclaman que se cumpla una ley que atravesó instancias legislativas y cuenta con decisiones judiciales favorables.
La movilización también se convirtió en una protesta más amplia contra las políticas del Ejecutivo. A los reclamos universitarios se sumaron organizaciones sindicales, sociales y políticas que exigieron la derogación del DNU 70/2023 de desregulación económica de Milei.
Sobre la Avenida de Mayo, vendedores ofrecían trapos con consignas como “La patria no se vende” y “Las Malvinas son argentinas”. A lo largo de varias cuadras se desplegaron pancartas del Frente Sindical Universitario con el mensaje “Milei, cumplí la ley”.
En las inmediaciones del Congreso, otra bandera reflejaba el malestar de los jubilados: “Con el veto que vota la casta, una jubilación ya no paga”.
Para la zona del Congreso, la marcha dejó una nueva escena de tensión frente al Congreso y puso en el centro el debate por el financiamiento de las universidades públicas.

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