La 35ª Marcha del Orgullo de Buenos Aires reunió este sábado a miles de personas bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”. La jornada combinó celebración, música y visibilidad para la comunidad travesti, trans y no binaria en el centro de la ciudad.
El recorrido tuvo un cambio clave: por primera vez, la movilización arrancó desde la zona de 9 de Julio y Avenida de Mayo, en lugar de partir desde la tradicional Plaza de Mayo. El trayecto llegó hasta el Congreso de la Nación, donde un escenario recibió los espectáculos de cierre.
La modificación del trayecto respondió al operativo de seguridad dispuesto por la visita del papa León XIV, prevista para el domingo siguiente. Antes de la marcha, la jornada comenzó con una feria de emprendimientos desde las 10 de la mañana, mientras la movilización principal partió a las 16.
En el centro de la escena estuvo la carroza de Fiesta Polenta, junto a la Asociación Civil Mocha Celis, dedicada a promover el acceso a la educación, al empleo y a los derechos de las personas travestis, trans y no binarias. En la parte superior del vehículo apareció Nicki Nicole, que interactuó con cánticos y banderas del arcoíris.
A su lado, Evelyn Botto se distinguió por el gorro blanco de peluche que llevó en distintos tramos. También se vio a Diego Poggi, rodeado de personas con banderas y vasos con el logo de Polenta. El vehículo estaba decorado con los colores del orgullo y con un inflable con forma de kiwi.
El cartel musical tuvo como figura principal a María Becerra y contó con las participaciones de La Joaqui, Six Sexy y K4OS.
Entre los asistentes se destacó Lucas Spadafora, conocido por su trabajo en un reconocido streaming. Llevó un look drag queen con bodysuit plateado con brillos y recortes geométricos, un tapado rosa de plumas y una cola alta rubia.
El ambiente combinó momentos de fiesta con imágenes de agotamiento propias de una jornada extensa. En una fotografía nocturna, una joven apareció con gesto de cansancio junto a otros participantes que mantenían los brazos en alto. Fuera del vehículo, grupos de asistentes posaron en distintas calles del recorrido con anteojos de sol, mochilas y accesorios con los colores del arcoíris.
Desde la plataforma superior, el público exhibió carteles hechos a mano. Entre ellos, uno con la leyenda “Más marica el que no ama” fue sostenido en alto mientras el grupo bailaba y grababa imágenes con sus teléfonos. Las luces moradas del dispositivo de sonido iluminaban pelucas, accesorios con purpurina y cadenas. Los maquillajes de ojos marcados en tonos plateados y violáceos completaron la estética.

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